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Saura repetirá el dispositivo de seguridad de la Copa en la celebración de la Liga

El Ayuntamiento cifra en 40.000 euros los daños en los disturbios del miércoles

Como un entrenador que, después de ganar un partido, repite once inicial, el consejero de Interior, Joan Saura, va a aplicar el mismo dispositivo de seguridad este fin de semana en caso de que el Barça conquiste el título de Liga. La estrategia del consejero parte de una premisa: la actuación de los Mossos d'Esquadra fue "modélica" en la celebración de la Copa del Rey, la madrugada del pasado jueves. Es cierto que, al final de la juerga, unas 300 personas causaron destrozos en el mobiliario urbano y en comercios. Pudo ser peor: los daños (40.000 euros) son una minucia si se comparan con la devastación que dejó la Champions ganada hace tres años.

Ésa es la argumentación de Interior. Al mismo tiempo, sus responsables pretenden aplicar mano dura para evitar que, en nuevas celebraciones, se produzcan incidentes similares. Los Mossos "no permitirán que grupos minoritarios estropeen la fiesta a la mayoría", dijo ayer Saura.

Interior defiende la idoneidad de la plaza de Catalunya para festejar títulos

El dispositivo policial, que será casi calcado al del miércoles, buscará (hasta ahora se ha intentado sin éxito) que no haya disturbios tras el partido. Saura defendió los avisos por megafonía que dieron los Mossos porque sirvieron para separar a la mayoría pacífica de la minoría radical y facilitaron, a la postre, "la detención de los auténticos alborotadores". La noche se saldó con 50 detenidos por desórdenes públicos, daños y atentado contra la autoridad. Todos han quedado en libertad con cargos antes de comparecer ante el juez.

El eterno debate sobre si la celebración de los triunfos del Barça debe cambiar de escenario ha vuelto a emerger. Las asociaciones de comerciantes han pedido que se busque un lugar más descongestionado de la ciudad. Saura juzgó estéril cualquier modificación, porque "el problema no es el lugar, sino los comportamientos incívicos". "Un semáforo se puede romper en en la plaza de Catalunya, en el paseo de Gràcia o en Francesc Macià".

El dispositivo para la final de la Copa del Rey se gestó en la comisión municipal sobre vandalismo. Allí, los responsables policiales de Mossos y la Guardia Urbana recomendaron que, en el caso de organizar una fiesta con escenario, debía optarse por "un lugar amplio y al aire libre" para evitar las callejuelas de Ciutat Vella, más difíciles de controlar. El objetivo fue "vaciar" de aficionados (en la medida de lo posible) el tramo inicial de La Rambla, lugar adonde los culés se dirigen de forma espontánea a celebrar títulos.

La decisión corresponde, en última instancia, al Ayuntamiento, que cifró los daños en el mobiliario urbano en unos 40.000 euros. Los vándalos destrozaron farolas, contenedores, coches y bicicletas. El alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, dijo que los daños fueron "mucho menores" que en 2006 y señaló que, en cualquier caso, "se irán reparando" a medida que se produzcan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de mayo de 2009