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Blanco cuestiona la seguridad del aeropuerto de Barajas

El ministro afirma que es bonito, pero poco funcional

Bonito, pero mejorable en cuestiones de seguridad y funcionalidad. El ministro de Fomento, José Blanco, dejó ayer estupefacto a buena parte del sector de aerolíneas y aeropuertos al cuestionar la seguridad de Madrid-Barajas, donde el pasado 20 de agosto murieron en el accidente de Spanair 154 personas y otras 18 sufrieron heridas graves.

"A veces, cuando se diseñan aeropuertos muy bonitos se descuidan otros temas tan importantes como son las medidas de seguridad y la funcionalidad", dijo Blanco en una entrevista en Telecinco. "No dudo que desde el punto de vista arquitectónico [la terminal 4 de] Barajas sea una gran obra, pero desde el punto de vista de la funcionalidad, según me dicen los expertos, deja mucho que desear, lo que trataremos de corregir", añadió.

Los periodistas preguntaban al ministro por la declaración como testigo ante el juez que investiga el accidente del MD-82 del director de Barajas, Miguel Ángel Oleaga, quien explicó que tras un accidente siempre se revisan los protocolos de actuación en caso de emergencia, algo que se está haciendo en estos momentos. Según un portavoz de Blanco, el ministro respondió que, como también había dicho Oleaga, el aeropuerto cumple con las normas internacionales. Dicho portavoz añade que los comentarios de Blanco sobre el aeropuerto eran una "reflexión general" sobre su trabajo al frente del ministerio, con el objetivo de priorizar la seguridad.

Las declaraciones de Blanco causaron perplejidad en el sector, toda vez que, en efecto, la T-4 de Barajas (que proyectó el PP pero inauguró el PSOE hace tres años) ha recibido varios premios internacionales de arquitectura, pero nada tiene el edificio que ver con el entorno de las pistas del aeropuerto donde se produjo el accidente. Pese a que cumple las normas de la OACI (el organismo de Naciones Unidas para la Aviación Civil) algunas personas se han preguntado qué hubiese pasado si no existiese una vaguada cerca, donde se partió el avión tras caer.

Sobre la escasa funcionalidad a la que se refiere Blanco, las fuentes consultadas dudan cómo podría mejorarse ahora. Las quejas más frecuentes de los pasajeros, (sobre todo los acostumbrados a aeropuertos más pequeños) se centran en las largas distancias en la terminal o las esperas para recoger el equipaje, cuya gestión depende en gran parte de las compañías de asistencia en tierra (handling) y no de AENA.

Lo que sí está ya en proceso de revisión son los protocolos de emergencia. Oleaga explicó al juez, según afirman en AENA, que no hubo fallos de seguridad aeroportuaria en el accidente del MD-82 y que los planes de emergencia se evalúan continuamente, y en especial tras un siniestro, por recomendación de la OACI.

El director de Barajas se refirió en concreto a que se estudian aspectos "menores" como la mejora funcional y arquitectónica de la sala de crisis (donde se reúnen representantes de los cuerpos que intervienen en el rescate), por ejemplo para instalar más teléfonos fijos, y del sistema de comunicaciones para imitar el registro de llamadas del Samur.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de mayo de 2009