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FIESTA DE LA COMUNIDAD: DOS CELEBRACIONES PARALELAS

Aguirre: los del 'caso Correa' no son míos

La presidenta regional reniega ahora de los diputados y alcaldes de su partido implicados en la red de corrupción a quienes ella avaló durante años

Entre pinchos de salmón y cava, entre trajes oscuros y lino, en la sede del Gobierno regional ayer, en Sol, se hablaba sobre todo de la encuesta publicada por EL PAÍS (que revela que el PP ganaría con mayoría absoluta si las elecciones se celebrasen hoy, pese al deterioro de imagen de la presidenta Esperanza Aguirre que refleja la consulta por el caso Correa de corrupción y el escándalo del presunto espionaje a altos cargos).

Los populares sonreían ante sus buenos resultados (y celebraban el malo del socialista Tomás Gómez, el líder peor valorado en la encuesta, con un 4,1) pero, salvo preguntas de los periodistas, evitaban cualquier referencia al caso de corrupción vinculada al empresario Francisco Correa (que ha descabalgado a varios altos cargos populares) o al de los espías.

La presidenta, con la mano entumecida de tanto estrecharla, los ojos cegados por los flashes, justificaba su baja puntuación (4,8): "Yo no soy la de la alta valoración, ese es Gallardón", y disparaba sobre el asunto del espionaje. "Treinta y seis portadas le habéis dedicado", reprochaba la presidenta a los reporteros, "¡no tomó posesión Obama!". Y en eso interrumpe una señora: "Somos de la casa de Madrid en Barcelona". Aguirre, rápida, responde: "Yo estuve allí, tiene una terraza..."

Tras la inevitable foto (y el vídeo) de las admiradoras, la presidenta vuelve a la conversación: ¿Y el deterioro para su imagen que supone el caso Correa? "Bueno, yo he tenido un consejero que porque no me dijo toda la verdad ha salido", dijo en referencia a Alberto López Viejo. "Los tres alcaldes [el de Pozuelo, Jesús Sepúlveda; el de Boadilla, Arturo González Panero, y el de Arganda, Ginés López; todos destituidos] no los puse yo, estaban ya, igual que los diputados".

Pero la red corrupta de Correa organizó todos los actos institucionales de la presidenta de la mano de Alberto López Viejo, que era de su máxima confianza: ella le hizo diputado, viceconsejero y consejero. Benjamín Martín Vasco, uno de los tres diputados implicados, era ya parlamentario cuando Alberto Ruiz-Gallardón dirigía la Comunidad, pero Aguirre le convirtió en presidente de la comisión de espías. Por su parte, Alfonso Bosch, ya imputado en el caso, llega a la Asamblea cuando la presidenta se presenta por primera vez, en 2003.Un total de 14 altos cargos del PP regional ha sido implicados por el juez Baltasar Garzón. Entre ellos, los tres alcaldes. El comité electoral que ratifica a los números 1 de las listas municipales (salvo Madrid) lo dirige el vicepresidente Ignacio González. Además, este órgano depende del Comité Ejecutivo Regional, es decir, en última instancia, de Aguirre.

En la recepción también se hacía recuento, con ironía, de los pocos socialistas que habían acudido (por su boicoteo institucional debido al cierre de la comisión de los espías). Al frente, la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, -"pero es la única que no es socialista", se susurraba en los corrillos-, además del ex presidente regional Joaquín Leguina. La ausencia del PSM es la "muestra de un enfado. Quizá tengan razón", dijo. Él estuvo por ser ex presidente y "porque le daban un premio a un señor de mi pueblo natal", aseguraba: el ex futbolista Paco Gento, también cántabro y galardonado con la Encomienda de la Orden del Dos de Mayo. También fueron premiadas, entre otros, las hermanas Esther y Alicia Koplowitz, por su labor humanitaria al frente de sus fundaciones.

En el recuento de ausencias, la del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, rival de la presidenta, en Milán para promover la candidatura olímpica, y la de los máximos representantes de CC OO y UGT, que no acudieron por la actitud "insultante" de Aguirre hacia los parados.

El presidente nacional del PP, Mariano Rajoy, que sí acudió, se felicitaba también por los resultados de la encuesta de EL PAÍS: "Es normal este descenso en Madrid, tenemos que subir en Cataluña y Andalucía", decía sonriendo. Pero, más aún, sonreía Inés Sabanés (según la consulta, IU conseguiría dos diputados regionales más, si las elecciones se celebrasen hoy, los que les roba al PP), asediada por micrófonos y las cámaras. "Confío mucho en el trabajo", decía, "aunque los políticos parezca que hablamos un lenguaje distinto al de los ciudadanos".

Información elaborada por Ana Alfageme, Anaís Berdié, F. Javier Barroso y Elena G. Sevillano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de mayo de 2009