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Buffett prevé que el consumo tardará en recuperarse

El "oráculo de Omaha" presenta sus peores resultados en 44 años

Después de cuatro décadas de gloria económica, el multimillonario Warren Buffett se presentó ayer frente a los accionistas de su empresa de inversión Berkshire Hathaway bajo la sombra del peor balance de resultados de su historia. El llamado "oráculo de Omaha", cuyos tentáculos se extienden por toda la economía estadounidense, con inversiones que van desde Coca-Cola a American Express, pasando por General Electric o Goldman Sachs, reunió en Omaha (Nebraska) a 35.000 accionistas acostumbrados a oír, desde que Buffett tomó las riendas de esa empresa en 1965, que sus números gozaban de buena salud.

Sin embargo, en el contexto de la actual crisis, ni siquiera Buffett, cuyo olfato solía transformar en oro todo tipo de inversiones, ha podido evitar que Berkshire Hathaway perdiera un 9,6% de su valor en libros en 2008, cuando lo aumentaba en un 20% anual en los últimos 44 años.

Y peor aún: sus cábalas respecto al futuro de la economía no son halagüeñas. "No creo que el consumo vaya a mejorar durante una temporada. No esperaría ningún tipo de repunte en el comercio, los servicios o la manufactura". No obstante no fue del todo pesimista: "En los últimos meses hemos visto un repunte en la actividad inmobiliaria aunque a precios mucho más bajos", declaró frente a sus inversores.

Buffett además reconoció que el primer trimestre del año no fue gran cosa para Berkshire Hathaway: anunció por sorpresa que había ganado 1.700 millones de dólares frente a los 1.900 de hace un año. Sólo en el ámbito de los seguros su empresa ganó "un poco" respecto al año pasado. "En todos los demás negocios estamos por debajo".

El encuentro con sus inversores, siempre caracterizado por un tono jocoso que había llegado a incluir a personajes como Paris Hilton, este año tuvo un acento mucho más serio de lo acostumbrado. La situación lo requiere y consciente de que todo el mundo le escucha, Buffett optó también por mostrar su apoyo hacia las medidas tomadas por el Gobierno estadounidense para enfrentar la crisis: "Ha sido un año extraordinario, cuando los estadounidenses dejan de consumir como lo han hecho, el Gobierno tiene que intervenir. Es lo correcto pero no será fácil, tendrá consecuencias".

Pese a ello, también criticó el verdadero valor de las pruebas de estrés de los bancos que el Gobierno presentará la próxima semana: "Francamente creo que yo conozco el futuro de los bancos mucho mejor que alguien que se asoma un rato a echar una ojeada", declaró antes del encuentro a Bloomberg. El tercer hombre más rico del planeta, de 78 años, también habló frente a sus inversores de sucesión: se barajan cuatro nombres y todos trabajan para él: "No se han cubierto de gloria. Pero yo tampoco, soy muy tolerante al respecto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de mayo de 2009