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El nuevo Gobierno andaluz

Un Gobierno de sensibilidades

Zarrías presionó hasta el último minuto para que siguiera Francisco Vallejo

¿Le dejarán? Esta pregunta es la que más se han repetido los socialistas cuando José Antonio Griñán pidió a su partido manos libres para formar Gobierno, cuando le propusieron presidir la Junta de Andalucía. Y la respuesta mayoritaria, pero no unánime, es afirmativa. En un partido tan aficionado como el PSOE a decir que hay cuatro consejeros míos, tres de éste, cuatro de ése y cinco de aquél, ayer fueron muchos los que hicieron estas cábalas. Por ahora, todos se las prometen felices y desean que todo salga bien por la propia supervivencia electoral del PSOE. "Los ingredientes están en la cazuela y habrá que ver qué caldo va saliendo. Si es bueno, bien; si no, empezarán los problemas dentro de un año", apunta un dirigente, que señala como claro triunfador del reparto orgánico en el Gobierno al vicesecretario general del PSOE, Luis Pizarro. El regreso de Mar Moreno al Ejecutivo al frente de Educación, equilibra en parte esta percepción. Griñán sabe que la vuelta de la también secretaria federal de Política Autonómica al Ejecutivo puede abrir de nuevo el debate sobre su propia sucesión. Moreno, que no dejará por ahora el cargo en la dirección federal, en la que entró por deseo expreso de Zapatero, era el otro nombre barajado para relevar a Chaves.

El relevo de Manuel Gracia como portavoz se da por segura

Aparentemente despreocupado por estos análisis permanece Griñán, quien sabe de sobra que ese riesgo existe. Es más, parece dispuesto a no cercenar ningún protagonismo que los consejeros se puedan ganar por sus propios méritos a partir de la gestión que realicen al frente de sus departamentos. Pero, por ahora, no hay nadie en el PSOE que no quiera que la alternativa de Griñán se consolide para el 2012.

El presidente de la Junta explicó a la ejecutiva regional del PSOE, después de prometer el cargo en el Parlamento, que el fichaje de Mar Moreno era por su capacidad. Aunque es verdad que Griñán ha concedido un valor principal de su mandato a esta área, no es menos cierto que este departamento es de difícil y compleja gestión y suele dejar a los consejeros bastante tocados. También destacó el amplio bagaje profesional de los consejeros de Presidencia, Antonio Ávila, y de Economía y Hacienda, Carmen Martínez Aguayo, quien se ha afiliado al PSOE hace menos de un mes. Y tuvo unas palabras de afecto para Luis García Garrido, el ex consejero de Obras Públicas, quien entendió "perfectamente" su salida del Gobierno por la "trascendencia" de la entrada de Rosa Aguilar.

Algunas fuentes socialistas alertaron de que la salida de Gaspar Zarrías del Gobierno -hoy el Consejo de Ministros lo nombrará secretario de Estado de Cooperación Territorial- podría dejar abiertas muchas heridas. Zarrías, secretario general del PSOE de Jaén, presionó hasta el último momento para que Griñán mantuviera en el Ejecutivo al frente de Innovación a Francisco Vallejo, al que el presidente comunicó personalmente su cese. Estas fuentes aseguran que Zarrías "amenazó" con no marcharse a Madrid y mantener su escaño en el Parlamento andaluz. Los que lo conocen creen que el que ha sido consejero de la Presidencia durante 13 años ambiciona ocupar el puesto de Moreno en la ejecutiva federal.

La nueva composición del Ejecutivo andaluz llevará aparejado otros cambios. Se da por hecho que habrá otra persona al frente de la portavocía del grupo parlamentario que desempeña Manuel Gracia. Este debate no se ha abordado "formalmente" en la ejecutiva andaluza, pero lo más seguro es que la interrogante se despeje antes del verano.

En el PSOE, la nueva ocupación del vicesecretario general, Luis Pizarro, como consejero de Gobernación supondrá mayor proyección pública e interna del secretario de Organización, Rafael Velasco, quien asumirá la portavocía del partido ante los medios de comunicación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de abril de 2009