Saura asegura que hay "gente" a la que le ha costado aceptar la creación de los Mossos

El consejero de Interior, Joan Saura, afirmó ayer que aspira a que el cuerpo de los Mossos d'Esquadra siga aumentando el prestigio con el que ya cuenta, a pesar de que hay gente "a la que le ha costado aceptar la creación de la policía de Cataluña". En su opinión, "ser la policía de un país no es una tarea fácil", pues "impone sacrificios y no siempre es bien valorada", aunque "requiere todos los elogios". Según el consejero, existen ciertos sectores "que nos cuestionan continuamente" y que persiguen la "confrontación" respecto a la política de seguridad de su departamento.

Durante el discurso, pronunciado con motivo de la celebración del Dia de les Esquadres, Saura reconoció las carencias del cuerpo, "típicas de una etapa de transición como la que vivimos", aunque se mostró convencido de que con la incorporación de 2.000 nuevos agentes, que en dos años se sumarán a los 14.000 ya existentes, y con el incremento de recursos y unidades específicas, se mejorará la atención y el servicio. El consejero resaltó la importancia del complejo central que entrará en funcionamiento en Sabadell el próximo verano. Mientras se logran estos objetivos, agradeció el esfuerzo personal y familiar que están haciendo los agentes.

Saura también recordó que 2008 fue un año importante para el cuerpo policial, ya que se cumplieron sus primeros 25 años y finalizó el despliegue territorial. "Los Mossos son un referente para asegurar la convivencia pacífica y en el ejercicio de los derechos de todos los ciudadanos", precisó Saura, para quien el cuerpo está plenamente consolidado.

En el último año, los Mossos resolvieron 180.000 hechos penales, realizaron 60.000 detenciones y atendieron más de 1,5 millones de llamadas, a la vez que gestionaron más de un millón de servicios, entre otras actuaciones.

En el mismo sentido que Saura, el comisario jefe de los Mossos d'Esquadra, Josep Milán, manifestó que al igual que se pide a este cuerpo "exigencia y rigor" en su trabajo, los miembros de la policía autonómica reclaman "respeto" por la tarea que realizan "poniendo su integridad en peligro si es necesario". Según Milán, a este cuerpo "no le tiembla la mano a la hora de enfrentarse a las tareas más complicadas y menos agradecidas", aunque reconoció: "todo es mejorable". En este sentido, afirmó que el objetivo es buscar la proximidad con el ciudadano, pero que la policía no puede olvidarse tampoco de ejercer, cuando sea necesario, la autoridad que se ha delegado al cuerpo "dentro de la más estricta legalidad democrática", dijo, sin referirse explícitamente a la polémica provocada por la represión, hace un mes, de los manifestantes anti-Bolonia, que originó una fuerte tormenta política.

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