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Detenidos en un bautizo 44 miembros de un cartel

Estaban celebrando un bautizo y les cayeron los federales. Ni tiempo les dio de defenderse, y eso que a la fiesta se habían llevado las herramientas propias del oficio: rifles de asalto, granadas de fragmentación, munición para aburrir y bolsas con drogas de diversos tipos. La policía federal, previendo el recibimiento, llegó con 400 agentes, dos helicópteros Blackhawk y dos vehículos acorazados. Ganaron los buenos, y 44 presuntos integrantes de la Familia Michoacana -uno de los carteles más poderosos de México- fueron detenidos en Morelia y trasladados en avión al Distrito Federal.

Entre los detenidos está uno de los peces gordos de la organización, Rafael Cedeño Hernández, cuyo cometido era coordinar el trasiego de los cargamentos de cocaína y efedrina. Pero no sólo eso. El cartel se caracteriza por intentar suplantar al Estado allí donde se instala. Cualquiera que quiera desarrollar una actividad tiene que pagar por ello o exponerse a recibir un tiro seguro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de abril de 2009