Análisis:HISTORIAS DE UN TÍO ALTO | NBA
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Unos 'play offs' sin suspense

Cuando empiezan las eliminatorias de la NBA, todo es posible. Los equipos parten con la misma ventaja, o eso parece, y uno tiene la impresión de que están a punto de empezar dos meses de baloncesto emocionante. Por desgracia, nunca es así.

Lo mejor de los play offs de la NBA es que, por lo general, el mejor equipo es el que gana. ¿Y qué es lo peor de los play offs de la NBA? Que, por lo general, el mejor equipo es el que gana. Mientras veía los encuentros de los play offs la semana pasada, sentí un extraño nerviosismo. Pero luego me acordé de lo que pasa siempre. Los resultados ya se saben cuando llega el cuarto partido porque es casi imposible que el peor equipo gane fuera de casa. De todos modos, siempre acabo animando a ese equipo porque soy masoquista e inevitablemente me llevo un chasco.

Los resultados ya se saben cuando llega el cuarto partido. Es casi imposible que el peor equipo gane fuera de casa

Y está bien, da igual que yo esté contento o no. Pero la alternativa no está tan bien. La eliminación directa no es buena para nadie. Bueno, excepto para algún que otro admirador. Definitivamente, no es buena para: 1. Los propietarios, que ganan dinero vendiendo entradas. 2. Los fans de toda la vida, que ven la NBA juegue quien juegue. 3. Los miembros de los equipos de animadoras, que se llevan 50 dólares por juego. Es decir, todo aquél que quiera que los play offs duren más, además de los puristas que están interesados en averiguar cuál es el mejor equipo.

Desgraciadamente, el sistema es agotador. La mayoría de mis amigos de Kansas City serían incapaces de escoger entre una fila de equipos los que juegan en los play offs aunque les dijera de qué color llevan la camiseta. Las eliminatorias son demasiado largas. Ahora no lo parece porque los admiradores de la NBA somos como unos adolescentes que acaban de descubrir la sección de sujetadores en la página de anuncios del periódico (si no tiene sentido, les pido perdón; la sección de sujetadores podría ser un fenómeno exclusivamente estadounidense). Nos entusiasma el potencial de este nuevo juguete. Pero, ya verán, dentro de una semana se habrán cansado de él.

Para mí, no deja de ser una paradoja porque me gusta que, allá por el año 2025, cuando acabe esta serie de eliminatorias, sabremos quién es mejor, si los Lakers o los Cavaliers. Pero comprendo que el sistema no sea bueno para el hombre de a pie. Y lo que no es bueno para él probablemente no sea bueno para la NBA. Los deportes necesitan a los fans. Ahuyentarlos no suele ser una buena idea.

De modo que a los hombres de a pie les digo: preparaos porque os van a ahuyentar. A la NBA: prepárate porque el hombre de a pie va a perder el interés. Al resto de nosotros: preparémonos para disfrutar... Y luego, en junio, estar ya hartos.

Los play offs ya están aquí. ¿Hurra?

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