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El PNV tilda al futuro Gobierno vasco de "zarzuela española para Euskadi"

"Somos el líder natural", proclama Juan José Ibarretxe en el Aberri Eguna

El Partido Nacionalista Vasco celebró ayer el Aberri Eguna con una descalificación preventiva -"zarzuela española para Euskadi"- del futuro Gobierno vasco que formará el socialista Patxi López. Ése fue el eje de los discursos tanto del presidente del PNV, Iñigo Urkullu, como del lehendakari en funciones, Juan José Ibarretxe. "Somos el líder natural" de Euskadi, proclamó Ibarretxe, mientras Urkullu aseguró que el PNV "va a ejercer ese papel de liderazgo. Y lo va a hacer unido", afirmó.

Ni uno ni otro hicieron mención alguna al comunicado en el que ayer mismo ETA amenazó a ese futuro Gobierno declarándolo "objetivo prioritario" de su acción terrorista, si bien Ibarretxe pudo referirse a él al reprochar las "barbaridades" que dice la banda y señalar que nada ha causado tanto daño al País Vasco como su violencia. "Por una patria se puede morir, pero no matar", aseveró tras reiterar que ETA "sobra y estorba".

El 'lehendakari' en funciones advierte que la alianza PSE-PP va para largo

La celebración del que será, de momento, el último Aberri Eguna del PNV en el poder tuvo lugar ante un millar de asistentes en la Plaza Nueva de Bilbao. Urkullu y el lehendakari en funciones coincidieron en reivindicar el liderazgo del País Vasco y, aunque admitieron la legitimidad del Ejecutivo que forme el socialista Patxi López, el grueso de sus intervenciones daban al traste con esa aseveración formal. Ambas incluyeron descalificaciones del futuro Gabinete. "No contempla la mayoría social y política de este país. Que cada cual lo califique como quiera", dijo Ibarretxe. Nace "de la trampa y el engaño", opinó Urkullu, que atribuyó al futuro Gobierno la condición de "zarzuela española para Euskadi, que han dictado desde Madrid y cocinado aquí López y Basagoiti". "Felicidades, lehendakari", añadió dirigiéndose a Ibarretxe, "eres el lehendakari de Euskadi, y Euskadi lo sabe". Urkullu arrancó con esa frase el mayor aplauso de la celebración, acompañado de vivas a Ibarretxe.

El discurso deslegitimador del futuro Ejecutivo implica el cuestionamiento previo de la representatividad del Parlamento vasco que elegirá lehendakari a Patxi López a principios de mayo. La nueva Cámara, sostuvo Urkullu, no representa "exactamente" la sociología política de la comunidad autónoma vasca, porque falta una parte de la izquierda abertzale, a la que se ha ilegalizado "con intención", por medio de una Ley de Partidos "urdida a conveniencia" y "en su propio beneficio" por los partidos constitucionalistas. La presencia de esa izquierda abertzale habría quizá facilitado la continuidad de Ibarretxe, como lo hizo en 2005 al darle el voto en la investidura y apoyar después su hoja de ruta así como la propuesta de consulta popular, como en 2003 lo hizo con su primer plan. Una vez fuera del Parlamento la izquierda abertzale vinculada a ETA, la nueva etapa de Gobierno socialista se basará en esa "trampa", consistente según Urkullu en "alterar" la voluntad ciudadana, y "forzar la situación". El PSE ha pagado, agregó, "el precio impuesto por la extrema derecha española" al dar la presidencia del Parlamento vasco al PP.

Urkullu admitió que el suyo es un discurso "hipercrítico con los socialistas" y lo quiso combinar, como Ibarretxe, con un mensaje "tranquilizador" y "motivador" para la militancia de su partido. Aseguró que el PNV permanecerá "unido" en la oposición, que ejercitará desde la "centralidad".

Ibarretxe aconsejó afrontar la nueva etapa "con serenidad y sin desilusión", y no ofreció pistas sobre sus planes de futuro, salvo que se tome por tal la advertencia sobre la alianza entre PSE y PP: "No es algo coyuntural, es para largo".

EA, partido que también saldrá del Gobierno vasco, coincidió plenamente con el análisis de los dirigentes del PNV: "No ha habido cambio, ha habido amaño", con la Ley de Partidos, dijo en Gernika Koldo Amezketa, el histórico dirigente encargado de pilotar la formación hasta el congreso de junio tras el varapalo electoral del 1-M.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de abril de 2009