Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Argel anuncia una participación del 74% en las presidenciales

La única duda en las elecciones presidenciales argelinas celebradas el jueves no es el nombre del ganador -todos dan por supuesto que será el actual presidente, Abelaziz Buteflika, de 72 años, que aspira a un tercer mandato-, sino la abstención, un baremo del cansancio popular con el régimen. Según los datos facilitados por el ministro del Interior, Yazid Zerhuni, el entusiasmo es grande: votó el 74,11% frente al 58,07% de los anteriores comicios.

Mousa Touati, uno de los cinco candidatos presidenciales y cuyo partido, el Frente Nacional Argelino, cuenta con 15 diputados en el Parlamento, denunció que el Gobierno había dado "instrucciones verbales" a los responsables de los colegios electorales en las diferentes regiones del país "para hacer que la tasa de participación alcance el 60%".

Aunque Touati no presentó pruebas, sus sospechas coinciden con las observaciones de los corresponsales extranjeros. La agencia Efe describió los colegios del centro de Argel como semidesiertos, mientras que Reuters había visitado uno, al este de la capital, en el que al mediodía sólo había votado el 3% de los inscritos.

Al presidente Buteflika "le van a fabricar un índice de participación récord que borre los anteriores porcentajes que no le valoraron como esperaba", había advertido por la mañana en su editorial el diario argelino El Watan.

Los principales partidos de oposición, entre ellos el Frente de Fuerzas Socialistas, no han presentado candidatos, al considerar amañadas las elecciones.

La jornada estuvo salpicada de incidentes, entre los que destaca la explosión de una bomba en un colegio electoral de Imeghenine, en la provincia de Bumerdes, donde aún operan terroristas de la rama magrebí de Al Qaeda. Dos policías resultaron heridos. En la misma zona otros dos artefactos explosivos fueron desactivados a tiempo.

En la región rebelde de Cabilia al menos media docena de colegios fueron atacados por partidarios del boicoteo que quemaron o destruyeron las urnas antes de que llegase la policía. En otros lugares bloquearon las calles que conducían a los colegios. Para tratar de garantizar el proceso electoral Interior movilizó a 160.000 policías.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de abril de 2009