Los parlamentarios y la moral
Que un abultado número de diputados a Cortes perciban más de una remuneración, además de su salario como tales diputados, es una buena muestra de a qué extremo hemos llegado. ¿Cómo podremos exigir moralidad a los constructores, alcaldes, funcionarios, médicos, peones de albañil, empleados de todo tipo, si los mismos diputados se permiten el lujo de "trabajar" en otras actividades remuneradas en vez de dedicarse exclusivamente a la función para la que han sido elegidos?
Las mujeres y los hombres cultos del Renacimiento hablaban de la virtú como aquella actitud por la que las personas se exigían a sí mismas un comportamiento digno, acorde con la conciencia y las necesidades de los ciudadanos. Aquella virtú no existe entre buena parte de los diputados a Cortes.
Una ley de incompatibilidades que permite interpretaciones tan laxas de manera que unos y otros -porque no se salva casi nadie- se hinchen a ganar dinero mientras tienen que estar legislando, es una mala ley y debiera ser cambiada cuanto antes, pero mientras tanto no debiera aplicarse sino con la más restrictiva de las interpretaciones.
La poca vergüenza que demuestran esos diputados en momentos de especial crisis para buena parte de la población trabajadora y humilde es bien patente: entremos a saco en la política para llenar bien el saco. ¡Qué poco queda ya de la vieja misión de los páter patriae!- J. Luis López de Guereñu Polán. Pontevedra.
Evidentemente es indignante que un diputado, es decir, un empleado que trabaja para nosotros como "representante del pueblo" reciba, además de su sueldo como tal, otro salario en la empresa privada, pero aún más grave es que compatibilice dos remuneraciones de organismos públicos. Un ejemplo, la pensión que recibe el ministro de Economía Pedro Solbes como ex comisario de la UE o, a nivel local, la de Esperanza Aguirre como ex presidenta del Senado. ¿No se sienten avergonzados de tener "jubilaciones de oro" mientras la mayoría de nosotros no tiene el futuro asegurado, ni siquiera el presente.
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