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La remodelación del Ejecutivo

Griñán se perfila como nuevo presidente andaluz

Chaves acepta una vicepresidencia encargada de la política territorial

A punto de cumplir 19 años ininterrumpidos como presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, de 63 años, ha tomado la decisión de abrir de par en par su sucesión al haber aceptado la oferta de José Luis Rodríguez Zapatero para entrar en el Gobierno de la nación como vicepresidente.

Su misión política será tejer alianzas con los partidos nacionalistas para garantizar la estabilidad del Gobierno en el Congreso de los Diputados y las relaciones con las comunidades autónomas, según confirmaron ayer fuentes socialistas.

La nueva vicepresidencia encargada de la política territorial (el nombre concreto de la cartera aún no está cerrado) tendrá un importante peso político, según esas fuentes. Con este nombramiento, Zapatero se rodea de un dirigente con una larga experiencia tanto en tareas de gobierno como de partido, en el que siempre ha procurado mantener la cohesión interna en los momentos más delicados. De hecho, una de las primeras decisiones que tomó Zapatero cuando fue elegido secretario general del PSOE fue designar a Chaves presidente federal de los socialistas. Chaves dirigió la gestora que creó el PSOE en 2004 tras la dimisión de Joaquín Almunia.

Chaves llevará las relaciones con los partidos nacionalistas

El puesto de Chaves será ocupado casi con toda seguridad, según esas fuentes, por José Antonio Griñán, de 62 años, vicepresidente segundo y consejero de Economía y Hacienda de la Junta y amigo personal de Chaves desde hace mucho tiempo. Ésta será la propuesta que haga Chaves a la dirección del PSOE andaluz y a los secretarios generales provinciales en una reunión en la que intentará, sobre todo, preservar la unidad.

Chaves, que fue ministro de Trabajo con Felipe González, venía hablando con Zapatero de su salida de la Junta y entrada en el Gobierno central desde hace "bastante tiempo", según las citadas fuentes, y cerró la operación recientemente.

Las personas consultadas por este periódico consideraban "lógico y razonable" que fuera el responsable económico de la Junta el que, en plena crisis, asumiera la responsabilidad de pilotar el Ejecutivo andaluz.

Griñán, que también fue ministro con González, reúne otra condición que no es de índole menor: su ascenso a la presidencia de la Junta tiene el respaldo de un amplio sector del PSOE de Andalucía, especialmente, del hombre fuerte de la ejecutiva regional y vicesecretario general, Luis Pizarro. En los últimos meses, Pizarro ha dado su apoyo a Griñán en todos los pasos que éste ha ido dando.

La sucesión de Chaves es un problema que se ha ido posponiendo elección tras elección, al no contar con los consensos internos necesarios para provocar un cambio sin traumas en el poderoso y complejo PSOE de Andalucía.

Su relevo como presidente de la Junta es un asunto central desde hace meses en las conversaciones entre los dirigentes socialistas andaluces en todos los niveles, desde el mayor al menor rango, pero no es una cuestión que se haya debatido en ningún órgano.

Chaves siempre ha dicho cuando se le ha preguntado directamente estar a disposición de su partido si quería seguir contando con él como candidato en 2012. "Si mi partido quiere, yo quiero", ha sido la respuesta más repetida en las últimas semanas. Y desde el PSOE andaluz se ha negado de manera enfática que fuera un tema que estuviera en la agenda.

Sin embargo, Chaves era consciente de que su ciclo político en Andalucía llegaba a su fin y quería evitar por todos los medios que le sucediera lo que le ocurrió a Felipe González, que se marchó perdiendo las elecciones y abandonó la secretaría general del PSOE de sopetón, abriendo una crisis de liderazgo que no se resolvió hasta que Zapatero llegó a la cúpula del partido.

Chaves era también muy consciente del fuerte desgaste que su Gobierno, pero especialmente él como presidente, estaba sufriendo en los últimos meses, tanto por la crisis económica como por la larga permanencia en el poder.

Las últimas encuestas publicadas con motivo del 28 de febrero, Día de Andalucía, así lo indicaban. Los sondeos apuntaban un recorte en la distancia entre el PSOE y el PP, el principal partido de la oposición, pero además los ciudadanos consideraban que la etapa de Chaves estaba agotada. Así, en la encuesta publicada por EL PAÍS, el 67% de los encuestados opinaba que Chaves no debía optar a una nueva candidatura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de abril de 2009