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JOSÉ BLANCO | La remodelación del Ejecutivo

Intuición política y proximidad al presidente

Si hay una persona en la que Zapatero confía, ésa es José Blanco (Palas de Rey, Lugo, 1962). Trabaron amistad en el Congreso cuando ambos eran diputados de a pie y, tras la debacle del PSOE en 2000 y la dimisión de Joaquín Almunia, se formó alrededor de Zapatero el grupo que se autodenominó Nueva Vía, con Blanco, Caldera, López Aguilar, Sevilla y Trinidad Jiménez, entre otros.

Blanco se encargó de coordinar la organización de su candidatura y de levantar los votos en el congreso del PSOE que eligió a Zapatero como secretario general. De allí salió como secretario de organización y preparó el partido para las generales de 2004. Desmontó parte de las estructuras de la etapa de Felipe González y pilotó una renovación en casi todas las federaciones del partido. Tras las generales de marzo de 2004, prefirió quedarse a cargo del partido, manteniendo siempre la confianza plena de Zapatero. De hecho, es el único de los que estuvieron en la primera fila de Nueva Vía que mantiene un cargo relevante en la cercanía del presidente del Gobierno.

En 2008 Blanco volvió a rechazar entrar en el Gobierno, pero facilitó una maniobra decisiva para ir dejando, poco a poco, sus responsabilidades en el partido. Acordó con Zapatero que Leire Pajín ascendiera a la secretaría de Organización, para descargar parte de sus responsabilidades y para asumir la Vicesecretaría, con funciones más políticas. De Blanco, que no llegó a terminar la carrera de Derecho, se ha destacado siempre la intuición política, truncada por la reciente derrota en Galicia. También su capacidad para el acuerdo. Por ejemplo, terminó siendo amigo de Miguel Sanz, presidente de Navarra, tras negociar con él.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de abril de 2009