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Análisis:La remodelación del Ejecutivo

Crisis desde Turquía

Cuando en el colegio el profesor se ausenta del aula, los niños se dedican a tirarse tizas, a pelearse entre ellos y a subirse por las mesas. Algo parecido ha pasado estos días en el Gobierno y en el PSOE mientras Zapatero estaba arreglando el mundo con Obama.

Cuando llegue a España se encontrará a todos alborotados, haciendo cábalas sobre vicepresidencias terceras, reducción de ministerios y sucesiones autonómicas. A Zapatero el patio se le ha revuelto mientras se hacía la foto para la historia. Será la primera crisis de Gobierno con su presidente fuera de España. Si todo va según lo que ha trascendido, todo será una gran sorpresa. Desde la semana pasada ya se hablaba del rumor de una crisis de Gobierno que, por otra parte, estaba en el aire en los últimos meses. Lo sorprendente es que se cumplan los rumores, porque tradicionalmente las crisis de Gobierno se producen de manera inopinada. Es sorprendente que una crisis de Gobierno se lleve a cabo en plena Semana Santa. Si se pretende dar un mensaje político potente no parece que el momento más indicado sea cuando una parte de los españoles está de vacaciones. Es sorprendente que lo haga antes de las elecciones europeas, que objetivamente son adversas a priori para el PSOE. Si el PP gana, habrá perdido el nuevo Gobierno y ¿qué movimiento político le queda a Zapatero para responder?

No deja de ser sorprendente que haya un cambio de Gobierno menos de un año después de haber tomado posesión. Y que afecte al equipo económico en plena crisis. Es sorprendente también el reequilibrio de poder que puede provocar en los pesos pesados, empezando por María Teresa Fernández de la Vega. Y si, finalmente, Chaves se incorpora al Gobierno, será otra sorpresa abrir ya el melón de la sucesión en Andalucía y confiar en el presidente autonómico más longevo la imagen de renovación del Ejecutivo. Entrará en la lista de líderes autonómicos que dejan sus comunidades para incorporarse directamente al Consejo de Ministros, en la que ya estaban Juan José Lucas, Eduardo Zaplana y Jaume Matas.

Es mayúscula la sorpresa de que Elena Salgado sustituya a Pedro Solbes. No se le conocía perfil económico y sustituye a un ex comisario europeo de Economía y antes vicepresidente económico. Y nada menos que en plena crisis económica, sin haber tocado fondo. Y, sobre todo, sorprende que, después de cinco años persiguiendo una foto con el presidente de Estados Unidos, permita que los cambios en el Gobierno le arrebaten los titulares de apertura de los periódicos. Su día grande se le nubla y sólo él sabrá la razón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de abril de 2009