Entrevista:ORZALA ASHRAF | Representante de la ONG Red de Mujeres de Afganistán | El desafío afgano

"Sin justicia no habrá paz en nuestro país"

Orzala Ashraf lleva un velo suelto en el pelo y una túnica de flores. Habla un inglés excelente y representa, como ella misma dice, a un país que ha pasado por guerras atroces, largos exilios y regresos esperanzados. Ella misma vivió 14 años refugiada en Pakistán y aprendió otras lenguas viendo la televisión y escuchando la radio. Se ha hecho a sí misma y representa ahora a Afgan Women's Network (Red de Mujeres de Afganistán), una ONG que reúne a más de 80 grupos similares en su tierra. Ayer, acudió a la conferencia dedicada al futuro de su país, asegurando que sus compatriotas están listas para participar en los procesos de decisión al más alto nivel. Al final de la cita, su deseo pareció acercarse más que nunca a la realidad. Fue cuando Hillary Clinton, secretaria de Estado de EE UU, dijo que los derechos de las mujeres y los niños afganos constituían "el centro" de su política, porque "ninguna sociedad puede avanzar relegando a más de la mitad de su población".

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Ashraf va incluso más lejos. Considera que los varones afganos también están preparados para ver a las mujeres en puestos relevantes. "El derecho a la educación no es un hecho superficial para los musulmanes", subraya. Por eso, las palabras de Clinton resultaron proverbiales. "Le ha dado un toque personal al puntualizar que lo decía como mujer y como política. Pero ella sabe que ha llegado tan arriba con ayuda de las mujeres estadounidenses. Y eso es algo que también puede ocurrir en Afganistán".

Acostumbrada a aclarar malentendidos sobre su país, la activista explica con cuidado que su Constitución incluye elementos de la sharía (ley islámica), "pero nunca aceptaremos una norma que no respete los derechos fundamentales de las mujeres". Admite que las afganas han estado apartadas, pero no quieren ser vistas como víctimas. "No hemos matado. No nos hemos manchado las manos en la guerra. Pero no se equivoque. Todos los ciudadanos esperan que los cambios se produzcan a nuestro ritmo".

Con el mismo ímpetu, asegura que la lucha contra la corrupción no puede atribuirse sólo al Gobierno. "Fue elegido democráticamente, pero en un ejercicio comandado por la comunidad internacional. Es hora de analizar qué ha ocurrido para que, entre otras cosas, mucha ayuda al desarrollo se pierda en una red de contratistas privados con afán de lucro". A modo de despedida, deja aún otro anhelo firme: "Que la comunidad internacional se involucre con un ánimo distinto en nuestra tierra. Afganistán no creó a los talibanes, ni tampoco a Al Qaeda. Tendrá que haber una reconciliación porque se han cometido crímenes de guerra, pero primero hay que afianzar la justicia local. Sin justicia no habrá paz".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 31 de marzo de 2009.

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