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CARTAS AL DIRECTOR

Intolerancia vaticana

El observador de la Santa Sede ante la ONU, Silvano Tomasi, denuncia ante el Consejo de Derechos Humanos de dicha organización la intolerancia contra los cristianos. Es la consabida apreciación exacerbada del Vaticano, vociferada a los cuatro vientos, pero sin concreción material.

Lo que, sin embargo, sí quedó suficientemente acreditado ante la ONU fue la intolerancia de la Santa Sede hacia los homosexuales, pues votó en contra de la propuesta de despenalización de la homosexualidad en el mismo Consejo de Derechos Humanos ante el que hoy se queja. Es una desvergüenza que el Estado del Vaticano haya ratificado sólo el 10% de las convenciones internacionales sobre derechos humanos y, aun así, acuda ante su Consejo en la ONU.

Se queja también Tomasi de que algunos países profundizan en políticas laicas para reducir el papel de la religión en la vida pública. Una vez más, constatamos que el Vaticano no ha hecho la transición del Antiguo Régimen al Estado constitucional. Llevan dos siglos de retraso. Pide también Tomasi que los Estados revisen su legislación para ver si cumplen con el principio de libertad religiosa. Los Estados parece que cumplen con dicho principio. El problema es que el Vaticano no lo digiere, pues supone reducción de prebendas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de marzo de 2009