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Saura y Montilla dejan a los Mossos d'Esquadra en manos de Delort

El consejero quiere cuidar más sus relaciones personales con la policía autonómica

La guerra fratricida en el Departamento de Interior toca a su fin. Tras una larga meditación casi en solitario, el consejero Joan Saura ha tomado una decisión y ha fijado un nuevo equilibrio de poderes que deja tocado a su número dos, Joan Boada, y refuerza la figura del secretario de Seguridad Pública, Joan Delort. Éste asumirá las funciones (pero no el cargo, que quedará vacante) de director general de la policía. Delort cuenta con el beneplácito del presidente de la Generalitat, José Montilla, una protección que, en última instancia, ha pesado sobre la cabeza de Saura al decidir.

Delort sustituirá a su amigo Rafael Olmos, que será destituido hoy, oficialmente, como responsable político de los Mossos. Olmos paga así los platos rotos por la dura carga policial del pasado 18 de marzo en la manifestación de los estudiantes anti-Bolonia.

La elección de Saura amenaza con inaugurar una era de cohabitación difícil (más, si cabe) entre los dos hombres que se han repartido el pastel en el departamento: Boada (responsable de los Bomberos) y Delort, que a partir de ahora tendrá el control directo y absoluto de los Mossos.

Pese a esos riesgos, Saura ha optado por el pragmatismo. Si deja a Delort al frente de la policía, se ahorra el trabajo de buscar a una persona vinculada a Iniciativa que reúna los requisitos mínimos para el cargo. El consejero satisface, además, los deseos de los socios de Gobierno -PSC y Esquerra ven con buenos ojos el perfil técnico del secretario- y a parte de la cúpula policial, en especial la llamada vieja guardia, que está acostumbrada a la manera de trabajar de Delort y confía en sus capacidades.

Las presiones de la militancia de ICV para que Saura diera un golpe de timón y reforzara el papel de los ecosocialistas en Interior no han servido, a la postre, para nada. En los últimos días han salido a la luz nombres para ocupar la dirección general. Por ejemplo, el director del Servicio Catalán de Tráfico, Josep Pérez Moya, y la intendente jefe de la policía local de El Prat, Teresa Carrasco. Delort ha acabado por imponerse, aunque a partir de ahora quedará "mucho más expuesto" ante la opinión pública: cualquier error suyo será analizado con lupa, según fuentes del Gobierno catalán. Saura también prevé tener un papel más activo y cuidadoso en su relación con los más de 14.000 mossos que integran el cuerpo.

El consejero comparece esta tarde en el Parlament para explicar los hechos del 18 de marzo. Aquel día, los antidisturbios desalojaron a 50 estudiantes del rectorado de la UB, lo que derivó en una batalla campal por el centro de Barcelona que acabó con 100 contusionados.

Los socios del Gobierno dan la crisis por cerrada

Casi sin esperar a la comparecencia del consejero Joan Saura hoy en el Parlament, los grupos que apoyan al Gobierno dejaron ayer atrás sus diferencias sobre las cargas policiales contra los grupos anti-Bolonia. Esquerra quiso cerrar la polémica abierta tras pedir que se asumieran "responsabilidades políticas" por la desproporción de las cargas policiales. "Yo no pido, ni ERC tampoco, la dimisión de ningún consejero", explicó el secretario general republicano Joan Ridao. En ERC se considera suficiente la destitución del director general de la policía autonómica, Rafael Olmos.

El PSC siempre ha expresado su respeto a las decisiones que tome el consejero de Interior. Los ecosocialistas también evitaron ayer nuevas críticas al consejero de Universidades, el republicano Josep Huguet, por su gestión de la aplicación del plan Bolonia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de marzo de 2009

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