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COLUMNA

Días raros

Hay días así. Todos los tenemos. Ya lo decía Raymond Chandler. Días en que todo el mundo camina sobre ruedas flojas, en que las ardillas no hallan sus nueces, en que los mecánicos siempre se encuentran con que le sobra una pieza y en que, en medio de tanto ruido ambiental, una se acuerda de los amigos que están callados. Son días para contar los huecos que el tiempo va dejando en las filas aliadas.

Vengo a decirles esto porque esta mañana me he sonreído un rato a la memoria de Rafael Azcona y me pareció razonable hacerles partícipes de la broma. No es que fuera amigo mío. Lo conocí cuando la Turia le entregó su halcón maltés, hace apenas dos años. Entonces ya tenía la muerte acariciándole el cogote y lo sabía. Sin embargo, durante toda aquella cena mantuvo en alto la divisa del humor como debe ser. Estuvo ingenioso, cortés, divertidísimo. Nunca perdió ese instinto. Aun cuando todo estaba perdido, incluida la voz y la palabra, seguía mandando e-mails a los amigos. Creo que le hubiera gustado ser recordado con alguna de sus coñas marineras. Como el último correo que nos envió, una conversación verídica entre marines norteamericanos de la VI flota y marineros gallegos, grabada en Finisterre por el canal 106 de la frecuencia marítima. Les transcribo:

... Ruido de fondo.

Americanos:

-Recomendamos que desvíen su rumbo quince grados norte para evitar colisión.

Gallegos:

-Negativo. Repetimos, son ustedes los que deben desviar su rumbo quince grados sur para evitar colisión.

Otra voz americana:

-Al habla el capitán de un navío de los Estados Unidos de América. Insisto, desvíen ustedes su rumbo quince grados norte para evitar colisión.

Gallegos:

-No lo consideramos factible ni conveniente, les sugerimos que desvíen su rumbo quince grados sur para evitar colisionarnos.

Americano (muy cabreado):

-Les habla Richard James Howard, al mando del portaviones USS Lincoln, de la marina de los EE.UU, el segundo navío de guerra más grande de la flota norteamericana. Nos escoltan dos acorazados, seis destructores, cinco fragatas, cuatro submarinos y numerosas embarcaciones de apoyo. Nos dirigimos al golfo Pérsico para preparar maniobras militares ante una eventual ofensiva de Irak. No les sugiero... Les ordeno que desvíen su rumbo quince grados norte!!! En caso contrario nos veremos obligados a tomar las medidas necesarias para garantizar la seguridad del buque y de la fuerza de esta coalición. Uds pertenecen a un país miembro de la OTAN, así que obedezcan inmediatamente y quítense de nuestro camino !!!

-Les habla Xosé Manuel Otero Rivas. Somos dos personas. Nos escoltan nuestro perro y un canario que ahora está durmiendo. Tenemos el apoyo de la Cadena Dial de Coruña y el canal 106 de emergencia marítima. No nos dirigimos a ningún lado ya que les hablamos desde tierra firme. Nos hallamos en el faro A-853 de Fisterra, costa de Galicia. No tenemos ni puta idea en qué puesto estamos en el ranking de los faros españoles. Pueden tomar las medidas que consideren oportunas y les dé la puta gana para garantizar la seguridad de su buque de mierda que se va a hacer hostias contra las rocas, por lo que volvemos a insistir y le sugerimos que lo mejor, y más sano es que desvíen su rumbo quince grados sur para evitar la colisión! Cambio.

Ya ven. Tal como pintan los telediarios está bien que exista un lugar donde los viejos maestros del oficio puedan seguir enviándonos sus señales luminosas, un faro solitario. Aunque sea en el fin del mundo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de marzo de 2009