Cartas al director
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Bolonia: la propaganda y la democracia

Quizá vivamos en una democracia. Que el pueblo tenga o use la palabra es otra cosa.

En las universidades se respira impotencia, pocos o muy pocos son los que comparten el optimismo frente a la reforma. Muchos profesores, la mayoría de los alumnos, estamos contra lo que hemos considerado una vulneración del sentido de la Universidad.

Sólo por nombrar algunos de los puntos vitales en los que falla la aplicación de Bolonia: la movilidad es un objetivo pero se limita la enseñanza en lenguas extranjeras y desparece la libre elección, los títulos europeos tienen en su mayoría una duración y una estructura diferentes a la española, el SET (suplemento europeo del título) sirve "para facilitar el reconocimiento de los títulos". Entonces, ¿para qué la homologación de estudios?

La reciente campaña de propaganda del Ministerio de Innovación y Ciencia para explicar el proceso de Bolonia no es más que una pantomima.

Sin voluntad real de debate, no hay camino hacia una mejor Universidad.

No puede ser que un Gobierno democrático se exprese en una campaña institucional en contra del debate -alegando que ya "se ha debatido mucho"- y al mismo tiempo reconozca que "es comprensible" la inquietud. Y qué inquietud, en los únicos referendos celebrados los resultados han sido algo más que abrumadores: alrededor del 90% votaron a favor de paralizar el proceso. La conclusión del ministerio es que falla la gente...

Debatamos, por favor. Hagamos de esto una democracia y no una oportunidad perdida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0013, 13 de marzo de 2009.

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