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Entrevista:SANTIAGO AUSERÓN | Músico y cantante

"Regresaría a un neolítico medio nómada y agrario"

Comparece Santiago Auserón (Zaragoza, 1954) apurado a la cita porque ha invertido la tarde en la exposición de Francis Bacon en el Prado dando rienda suelta a sus crecientes fascinaciones pictóricas. "Me aficioné a través de amigos y leyendo a Beckett, un tipo con gran humor al que urge perderle el miedo", aclara este músico dual, rockero y licenciado en Filosofía.

Lleva mes y medio luchando contra el pertinaz constipado, pero promete cuidados intensivos ante su comparecencia de esta noche en la sala El Sol. La ocasión lo merece: estrena las primeras canciones de Juan Perro -su alter ego-, aún inéditas, en siete años.

Pregunta. ¿Avanzar las canciones antes de grabarlas es una manera de democratizar el repertorio?

"Ojalá asistiéramos al hundimiento definitivo del sistema financiero"

"La imagen de los chicos malos del rock es pura mercancía"

Respuesta. Sería demagógico plantearlo así. Me interesa la canción como refuerzo del concepto de polis, de ciudadanía. Y me preocupa sacar provecho de los tópicos, usar imágenes que pertenecen a un acervo común y regenerar el humor como una chispa argumental secreta.

P. Habla mucho últimamente de humor.

R. ¡No veo otra solución! Lo prescribo y receto como parte esencial de mi música. Deberíamos aprender de los clásicos del cine, de Chaplin, Keaton o los hermanos Marx. Ese humor trágico debería servir como una enseñanza para escribir canciones.

P. Nadie diría que ésa es una característica de su trayectoria.

R. No lo ha sido. Durante mi primera etapa en Radio Futura me obsesionaba salirme de los esquemas del tú y yo. La tentación de la complejidad asalta siempre, como en Dylan, los últimos Beatles y hasta los Stones de 1968. Ahora me apetece mucho más trabajar en el esquematismo primario del humor.

P. ¿Es ésa una buena fórmula para combatir la zozobra de estos tiempos difíciles?

R. Seguro. Nos llevan inculcando la idea de crisis desde los años sesenta para mantenernos atentos a la información política y económica. La crisis es el estado natural del ser humano. Ojalá asistiéramos al hundimiento definitivo del sistema financiero. Regresar a un neolítico suave, medio nómada y agrario, sería una buena manera de replanteárnoslo todo.

P. Suena un punto agreste. A usted siempre le han tenido por un estandarte de la sensualidad.

R. Ya, pero no lo defiendo como parte definitoria de mi identidad. Animales somos todos, y en el círculo animal no existen jerarquías. Me interesan más esas zonas en las que no se distingue pensamiento y carne, sensualidad y metafísica. La sensualidad incluso necesita freno, si se pone muy pesada.

P. ¿Habla como el filósofo que es?

R. La canción es mi oficio y la filosofía, mi gran vocación. Lo comprendí con 15 años cuando el libro de Filosofía me servía como fuga liberadora. No entendía ni a Kant ni a Aristóteles, pero descubrí que mi cerebro estaba hecho para la abstracción.

P. ¿Se ha sentido muy solo como rockero intelectual?

R. En el ámbito anglosajón es habitual que el rockero instintivo y salvaje flirtee con la vanguardia, y durante la movida sí propiciamos una cierta filosofía pop. El problema es que hoy el pop y el rock han empobrecido sus miras al tiempo que los intelectuales disertan sobre cuestiones muy obvias.

P. ¿Pero todavía se puede ser transgresor a través del rock?

R. La imagen de los chicos malos es pura mercancía. Reivindico aún el rock and roll como transmisor de valores interraciales e interculturales.

P. ¿Qué es lo más halagador que le han dicho de su música?

R. La situación de ensueño es que te tarareen. Que alguien cante a Radio Futura o Juan Perro como si cantase a Concha Piquer. Eso es lo que entiendo por halagador.

Juan Perro. Esta noche a las 22.30 en El Sol (Jardines, 3; metro Gran Vía). Entradas, www.ticketmaster.es y 902 150 025. 20 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de marzo de 2009