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Análisis:

Un paraíso en peligro

Cunde la alarma entre los moradores de ciertos lugares de la Sierra de Aracena. Bellos e intrincados parajes de castañar, quejigos y alcornoques, antiguas vías pecuarias, acuíferos sutiles, plantas y fauna protegidas, senderos por los que oler el poleo, el tomillo, buscar los gurumelos, las tanas... Un milagroso ecosistema, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en Noviembre de 2002, y protegido (¿) por un Parque Natural. Pues bien, una de las alternativas de vía rápida, como acondicionamiento de la Nacional 433, amenaza con llevarse por delante buena parte de ese paisaje, si alguien no le para los pies a alguien.

Cuando los amantes de este entorno han visto sobre planos lo que propone la Demarcación de Carreteras del Estado en Andalucía Occidental, como opción más aconsejable al paso por Aracena (los de otros pueblos, como Galaroza, están perplejos o divididos) por el Norte de la población, no acaban de creérselo. Pero ahí están, con trazo fuerte, los distintos tramos de este insólito recorrido que, a título de inventario provisional, afectaría nada menos que al nacimiento del río Odiel, en el paraje de La Barquera; al acuífero Fuente del Castaño, que suministra agua potable a la propia Aracena; a varias vías pecuarias ("caminos de carne del tiempo de los romanos", según el sentir popular), al Camino del Rebollar; a masas de quejigo andaluz y roble rebollo, catalogadas de especies de interés especial por la Ley 8/2003; al hábitat de varias especies faunísticas protegidas; a ejemplares catalogados como Árboles Singulares de Andalucía; así, el Quejigo del Arroyo de Marimateos, o el Alcornoque de El Chaparral, con sus 27 metros de altura; a la riqueza micológica (setas) de la zona. Y, en general, al paisaje de un enclave tan singular, que ya ha sufrido agresiones muy importantes, como la de un gran hotel que ha acabado adueñándose de un monte señero.

Todo empezó, hace unos años, con la idea de una autovía Lisboa-Sevilla-Algeciras, que al parecer demandaban los portugueses para su transporte pesado, y que esa sí hubiera arrasado con todo lo imaginable. Por suerte, la propia Dirección General de Carreteras la ha descartado, y es justo reconocerle esa decisión. Pero la alternativa, en la forma de vía rápida, sigue siendo demasiado potente. La sorpresa ha sido mayúscula, no sólo por lo atrevido, sino porque viene a romper un acuerdo tácito que ya existía, en el sentido de que, de probarse la necesidad de una variante, en todo caso habría de discurrir por el Sur, y nunca por el Norte. La sacudida en la opinión pública ha sido tan fuerte (plataforma ciudadana, más de tres mil firmas recogidas, etcétera), que el propio Ayuntamiento de Aracena, tras algunas vacilaciones del alcalde, acordó por unanimidad, el pasado día 3, rechazar todo el estudio informativo, con sus distintas propuestas, y sugerir otras todavía más al Sur que las iniciales, o bien arreglar el actual trazado.

Naturalmente, la clave de todo la tiene el propio Ministerio de Fomento. Se habla de abaratar costes, al querer apoyarse en un trazado ya existente, y bajo el paraguas de la crisis económica. Pero la falta de una explicación convincente desata otras suposiciones y rumores, como que el primer trazado Sur afecta a latifundios de grandes e históricos propietarios de la zona, muy influyentes todavía en Aracena, que se habrían opuesto radicalmente a él. En todo caso, la miopía ecológica de la opción Norte es más que inquietante, y mucho tendrá que decir la Junta de Andalucía, que aún no se ha pronunciado. Y que debería hacerlo cuanto antes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de marzo de 2009