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Tras las elecciones

La dimisión de Ziarreta deja en el aire el futuro de EA

Un congreso extraordinario elegirá el 4 de abril a la nueva dirección

El presidente de Eusko Alkartasuna (EA), Unai Ziarreta, se ha convertido en la primera víctima de las elecciones vascas. El tremendo retroceso de este partido, que pierde cinco de sus siete parlamentarios y tiene en peligro otro más, ha forzado la dimisión de Ziarreta tras permanecer apenas 14 meses en el cargo. Ayer hizo oficial ante la ejecutiva nacional de su partido la decisión de renunciar a la presidencia y convocar un congreso extraordinario tras cosechar los peores resultados electorales de la historia de la formación.

En una escueta nota de cinco líneas, EA comunicó el abandono de Ziarreta, que de esta forma asume personalmente el fracaso de su estrategia electoral. Paga con su dimisión el error de acudir en solitario a los comicios autonómicos y adoptar una deriva soberanista que no ha encajado bien su electorado. Su pretensión de captar votos de sectores del PNV y de seguidores descontentos de la izquierda radical ha fracasado estrepitosamente. Voces críticas del partido apuntaban ayer que Ziarreta ha conseguido el efecto contrario a sus pretensiones: "Un gran número de afiliados ha votado al PNV y no se ha recibido ningún voto del entorno de Batasuna".

El sector crítico echa en falta un reconocimiento de los errores cometidos

Tras formar parte del Gobierno tripartito de Ibarretxe en la pasada legislatura, la polémica determinación de no reeditar la coalición con el PNV ha causado estragos en el seno del partido, profundamente dividido, y ha vaciado su espacio electoral. Pese a todo, los sectores disconformes con la línea oficial han echado en falta una "autocrítica" de la estrategia electoral. "Se han limitado a reconocer que los resultados son malos y que el mensaje del partido no ha sido bien entendido por la ciudadanía", comentó un dirigente.

El domingo EA sólo obtuvo 37.820 votos, 70.000 menos que hace diez años, la última vez que concurrió en solitario. Consigue sólo dos escaños -uno en Guipúzcoa y otro en Álava-, frente a los siete que contaba hasta ahora. Pero podría perder el de Álava tras el recuento, el próximo viernes, de los votos del extranjero. EA lo disputa por ocho votos con el Partido Socialista. El propio Ziarreta, que iba como cabeza de lista por Vizcaya, se ha quedado fuera de la Cámara vasca.

Si Rafa Larreina mantiene su escaño -con los votos del extranjero recibidos en las legislativas de 2008 el PSE le arrebataría el acta que se disputa en Álava-, pasará al Grupo Mixto junto a Jesús Mari Larrazabal, electo por Guipúzcoa. Sin embargo, su puesto podría ser ocupado por Onintza Lasa, actual parlamentaria, si aquél renuncia a recoger su acta, como sospechan fuentes del partido.

Los pésimos resultados también podrían traer como consecuencia la posible pérdida para EA de la Diputación alavesa, si finalmente el PP exige a los socialistas su apoyo para recuperar esta institución a cambio de los votos populares para la investidura del socialista Patxi López como lehendakari.

En el comunicado de la ejecutiva, la dirección expresa su apoyo a Ziarreta y asume de forma colectiva la debacle del domingo. Ante este panorama, la ejecutiva no encuentra otra solución que convocar a todos sus afiliados a un congreso extraordinario que se celebrará en Bilbao el próximo 4 de abril para elegir a los nuevos rectores del partido.

EA, fundada en 1986 tras una traumática escisión en el PNV, tiene su principal caladero electoral en Guipúzcoa, donde gobierna junto a los peneuvistas la Diputación. Tras los ciclos marcados por Carlos Garaikoetxea, Begoña Errazti y Unai Ziarreta, esta formación se lanza a la elección de un nuevo presidente en tiempo récord. Las diferentes familias tienen un mes para postular a sus aspirantes y recabar apoyos de cara a un congreso de consecuencias inciertas y posiblemente traumáticas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 2009