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Necrológica:

Carmelina Sánchez-Cutillas, escritora rebelde valenciana

Su novela 'Matèria de Bretanya' fue clave en los setenta

La historiadora y escritora Carmelina Sánchez-Cutillas (Madrid, 1927) falleció el domingo 22 de febrero en Valencia. Tenía 82 años. Se definía como independiente, rebelde y bohemia, y sin duda lo fue en un tiempo en que los espacios para la mujer eran reducidos y estaban muy acotados.

Ella se hizo sitio entre los escritores valencianos de posguerra y se convirtió en una referencia clave de la literatura en valenciano cuando en 1976 publicó Matèria de Bretanya, una novela de infancia con sugestivas cargas medievales, con la que ganó uno de los Premis Octubre y de la que se han vendido más de 20.000 ejemplares.

Su presencia y su obra eran la rebeldía que cuadraba el triángulo literario que formaron el lingüista Manuel Sanchis Guarner, el ensayista Joan Fuster y el poeta Vicent Andrés Estellés, al que el propio Fuster se refirió con sorna como "la Santísima Trinidad".

En aquellos días, en los que rondaba los 60 años, no sólo era la única escritora a la altura de aquellas efigies, sino también una de las pocas mujeres de su edad que desafiaban a la sórdida Valencia de los setenta sujetando un pitillo en unos labios siempre encendidos de carmín.

El ambiente burgués en el que se desarrolló, así como el influjo cultural de su abuelo, Francisco Martínez y Martínez, erudito, decano del Centro de Cultura de Valencia y miembro de la entidad valencianista Lo Rat Penat, potenciaron sin duda la creatividad que rugía en su interior y determinaron en gran parte su obra.

Tras una breve estancia en Madrid y Barcelona, su familia se instaló entre Altea y Valencia, donde cursó estudios de Filosofía y Letras y concretó su inclinación por la historia valenciana en sus primeros libros, como Don Jaime el Conquistador en Alicante, Lletres closes del rei Pere el Cerimoniós al Consell de València o La fàbrica vella, dita de Murs i Valls.

Sánchez-Cutillas simultaneó sus investigaciones históricas con la poesía, género en el que se inició literariamente en la década de los sesenta con libros como Un món rebel o Conjugació en primera persona. Y sobre todo, Els jeroglífics i la pedra Rosetta, considerado por los lectores más exigentes como su mejor poemario y, según la propia autora, "la única cosa buena e inteligente" que escribió, aunque admitía que era un libro minoritario.

Su éxito literario, en cambio, le llegaría en un género en que se estrenaba, la novela, con Matèria de Bretanya, un libro lleno de magia con el que magnificó la Altea de su infancia y que acabaría eclipsando al resto de su obra. Su último libro fue otro poemario, Llibre d'amic e amada, que publicó en 1980 con escaso eco. Desde entonces, acaso cansada de un ambiente literario en el que la promoción personal ya era determinante, se encerró en su vida familiar como un acto de rebeldía suprema.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de febrero de 2009