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Reportaje:Ida de los octavos de la Liga de Campeones

El mejor Madrid en el mejor momento

El equipo de Juande se encara al Liverpool en el torneo que tradicionalmente le ha dado estabilidad

El entrenador del Madrid era Carlos Queiroz la última vez que alcanzó los cuartos de final de la Liga de Campeones. Corría la primavera de 2004 y al portugués le echaron un mes después. Desde entonces, el club empezó a sumergirse en una inestabilidad que acabó en crisis. No se sabe si el hundimiento institucional provocó el fracaso en la Champions o si ocurrió al revés. Pero, si su identidad está tan unida al torneo como parece, la salud del Madrid pasa por regresar a los cuartos. Para esto debe eliminar al Liverpool, de visita en el estadio Bernabéu por primera vez en una competición oficial.

El fútbol es un deporte más peliagudo de lo que parece. Rafa Benítez, el técnico del Liverpool, lo suele asimilar a los juegos de mesa. "Me gusta el Risk", dice, "y también el Estratego". El hombre lleva 30 años intentando controlar todos los elementos. Su sentido del perfeccionismo concede la misma trascendencia a lo esencial que a lo complementario y relativiza a los futbolistas en la medida en que son seres humanos y, como tales, un factor impredecible en un sistema de vocación mecánica. Al menos, eso parecía. Porque en los últimos días Benítez se ha comportado como si el éxito de la eliminatoria no dependiese del funcionamiento del complejo tanto como de la recuperación de Gerrard, que lleva un mes sin jugar, o de la frescura de Xabi Alonso, cuya energía ha procurado regular con un afán maternal.

Ayer, mientras Benítez divagaba en el hotel Ritz, en Valdebebas, el entrenador del Madrid también obraba mentalmente sobre el tablero imaginario. Después de mes y medio de experimentación, Juande Ramos descubrió que en el fútbol los accidentes son grandes consejeros. La lesión de Robben le obligó a contar con Huntelaar, el nueve que no le gustaba. Así descubrió que Huntelaar le ayudaba a distribuir mejor a sus jugadores en la cancha. Con un nueve arriba, fijando a los centrales contrarios, el equipo ganó profundidad y anchura. Ahora, Juande deberá cambiar otra vez. Puesto que Huntelaar no está inscrito en la Champions y puesto que tiene que incorporar a Robben, intentará ocupar los espacios con la misma eficacia. "Higuaín puede hacer el trabajo de Huntelaar", dijo ayer.

Raúl jugará de segunda punta y, ya sea como titular o tras el descanso, Guti intervendrá para canalizar el ataque. "Espero que la participación de Guti sea decisiva", confesó el técnico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de febrero de 2009