Entrevista:JAVIER CARCELLER | Fiscal jefe de Castellón

"El juicio a Maeso debería ser un ejemplo y una referencia"

El Tribunal Supremo ha ratificado la sentencia contra el anestesista Juan Maeso, rechazando el recurso de su defensa por la pena de 1.933 años de cárcel impuesta por contagiar de hepatitis C a casi tres centenares de sus pacientes entre 1988 y 1997 en cuatro hospitales de Valencia. Las tesis del tribunal plasmaron, prácticamente, los argumentos del fiscal del caso, Javier Carceller, quien hoy, desde la jefatura de la fiscalía de Castellón, ve con satisfacción la ratificación de la sentencia.

Carceller trabajó de forma incansable durante los nueve años que duró el proceso y se enfrentó al juicio en lo que él mismo califica de "pública desventaja" ya que, hasta ese momento, no desveló ni rebatió las alegaciones de la defensa. Después, llegó la prueba de cargo, que el Supremo ha mantenido intacta, con la importancia que ésta tenía dada la novedad en el tipo de pruebas, genética y epidemiológica. "La prueba fue contundente y garantista con el procesado", sostiene. "Según la fuimos desarrollando, el tribunal la vio solvente y garantista con la defensa de manera que no posibilitaba la nulidad", añade Carceller.

"Hicimos lo posible para que el juicio se celebrara con las mayores garantías"

Además, Carceller destaca también que, pese a que no conoce exactamente el texto del Supremo, éste avala el planteamiento del dolo eventual y la responsabilidad civil subsidiaria de la Consejería de Sanidad. En cualquier caso, considera que la responsabilidad civil subsidiaria de la que se hizo cargo la Generalitat valenciana ya no estaba en cuestión, puesto que la Administración no recurrió el fallo y, además, efectuó el pago de las indemnizaciones de manera casi inmediata.

Pese al importante papel que jugó la fiscalía, Javier Carceller no quiere dejar de recordar el trabajo y "esfuerzo de mucha gente", empezando por el juez instructor, sus funcionarios, el secretario judicial, los abogados y los magistrados de la Audiencia. En aquella ocasión, sí se pusieron los medios. El juez instructor fue relevado en el reparto de casos y, pese a la saturación del juzgado, realizó una actuación que el fiscal califica de "ejemplar". El funcionario al que se le asignó el procedimiento "incluso aumentó sus conocimientos en cuanto a Internet, al igual que el secretario judicial que hizo un esfuerzo excepcional", recuerda. "En todas las fases procesales se dieron los esfuerzos necesarios para que la legalidad fuera máxima", incide.

"La buena marcha del juicio fue posible gracias al esfuerzo de todos ellos y los fiscales hicimos lo posible para que se celebrara el mejor juicio y con las mayores garantías", indica.

Quizá fue esa energía unánime la que posibilitó que el juicio se considere como ejemplar: "Espero que sea un ejemplo y que sea referencia de cómo puede ser un juicio". Entonces, tal como recuerda, se usaron nuevas tecnologías para las pruebas documentales y se acordaron plazos comunes para cada una de las partes representadas. "De otro modo, hubiéramos estado años sólo con las notificaciones", alega.

Desde el martes, tras la sentencia del Supremo, los casi tres centenares de afectados y familiares de afectados, están un poco más satisfechos pero, como dijo Javier Carceller "nunca es suficiente una sentencia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 18 de febrero de 2009.

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