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Dos submarinos nucleares con misiles atómicos chocan en el Atlántico

Las Armadas francesa y británica aseguran que no ha habido daños ni fugas

Sólo había una posibilidad entre varios millones, pero ocurrió a principios de mes: dos submarinos de propulsión nuclear armados con misiles y cabezas atómicas, uno francés y uno británico, chocaron cuando estaban sumergidos a gran profundidad en aguas del Atlántico. No ha habido heridos ni fugas nucleares, la capacidad de disuasión nuclear de ambos países "no se ha visto afectada", según sus respectivos portavoces militares, y los dos sumergibles ya han llegado a sus bases. Y, mientras los profanos no se explican cómo han logrado colisionar en la inmensidad del océano, los expertos militares destacan que el incidente revela la capacidad de ambos submarinos de navegar sin ser detectados. En teoría, el primer cometido de sus misiones.

Todo apunta a que la colisión se produjo cerca de la península Ibérica

El incidente fue revelado ayer por el diario británico The Sun, que asegura que la colisión ocurrió "el 3 o el 4 de febrero". El pasado día 6, el Ministerio de Defensa francés pareció lanzar un poco de tinta de calamar con un comunicado en el que explicaba: "Durante su regreso de una patrulla, el submarino nuclear lanzador de misiles Le Triomphant ha chocado, estando en inmersión, con un objeto sumergido (probablemente un contenedor)".

Ahora se sabe que ese "contenedor" era el submarino nuclear británico Vanguard. Entre los dos llevaban una dotación de más de 250 personas, que resultaron ilesas. El incidente puso en peligro una cuarta parte de la flota nuclear disuasoria de Europa occidental, compuesta por cuatro submarinos británicos y cuatro franceses. Los dos buques participaban en misiones completamente independientes y hay que pensar que sólo el azar -si es que el azar existe- les llevó a cruzarse el uno en el camino del otro en el mismo instante.

La colisión se produjo cuando el submarino francés se dirigía hacia Finisterre camino de su base en L'Ile Longue, cerca de Brest, noroeste de Francia, y el británico viajaba en dirección contraria procedente de su base en Faslane, en el Firth of Clyde, costa oeste de Escocia.

La rapidez con que Francia hizo público que había ocurrido un incidente, apenas dos o tres días después de que ocurriera, hace pensar que todo pasó no demasiado lejos de las costas europeas. En ese caso, dada la supuesta trayectoria que deberían llevar, hay bastantes posibilidades de que la colisión ocurriera a la altura de la península Ibérica.

Aunque viajaban en direcciones opuestas el choque no fue completamente frontal y parece que fue el Vanguard el que impactó con su morro sobre la parte delantera del Triomphant. Los dos iban "a muy poca velocidad", según el Ministerio de Defensa francés.

Quizás lo más sorprendente, además del hecho mismo de que coincidieran en sus rutas, es que no se detectaran el uno al otro pese a estar equipados con la mejor tecnología en sonares. Lo que para la gente de la calle puede parecer un fallo enorme, los expertos lo ven como un gran triunfo de la técnica porque demuestra hasta qué punto los dos submarinos son capaces de navegar casi en absoluto silencio, sin ser detectados por el enemigo, aunque tampoco por el amigo. El hecho de que viajaran en direcciones opuestas puede haber facilitado esa invisibilidad, porque la parte más ruidosa de un submarino está siempre en la popa, donde está la hélice que lo propulsa.

Ambos submarinos pueden transportar cada uno 16 misiles y decenas de cabezas nucleares. El Vanguard, botado en 1992, es uno de los cuatro submarinos con misiles nucleares Trident de la Armada británica. Le Triomphant, botado en 1994, es también uno de los cuatro submarinos que componen la Force de Frappe francesa.

El incidente ha llegado en muy mal momento para el Gobierno británico, en pleno proceso de decisión para renovar su programa de armamento nuclear a un coste de miles de millones de euros. Kate Hudson, presidenta de la antaño poderosa Campaña para el Desarme Nuclear, calificó el incidente de "una pesadilla nuclear del más alto nivel". "Podrían haber lanzado enormes cantidades de radiación y esparcido multitud de cabezas nucleares en el lecho marino", denunció.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de febrero de 2009