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El paro de larga duración aumenta el 56% en un año por la crisis

Casi 700.000 personas llevan al menos 12 meses buscando trabajo

Hay más de 685.000 personas en España que llevan más de un año buscando un puesto de trabajo. De éstas, 290.000 llevan sin empleo más de dos años. Son parados de larga duración, son parados que ya no cobran la prestación o están a punto de perderla. Forman un colectivo con riesgo de exclusión social que se disparó hasta un 56% el año pasado, según la Encuesta de Población Activa (EPA). La crisis empezó para ellos hace mucho tiempo.

"En 2006", concreta Manuel Ramírez. Este comercial de maquinaria para el sector de la construcción asistió al cerrojazo de su empresa, una de las primeras en sufrir el crash del ladrillo, hace unos tres años, y ése es el tiempo que Manuel lleva en paro. El sector en el que busca trabajo, el de comercial, es uno de los pocos que aún anuncian vacantes en los periódicos, pero su edad -54 años- le cierra la mayoría de las puertas. "Yo no soy un prejubilado, soy un excluido social, yo quiero trabajar y nadie me da una oportunidad. Parece que a partir de cierta edad no tienes derecho a vivir", espeta este madrileño, inscrito en toda suerte de bolsas de trabajo y visitante asiduo de portales de empleo por Internet.

A los dos años de ingresar en el Inem vio cómo se acababa su prestación de paro y empezó a cobrar una asistencial, por ser mayor de 46 años, de 413 euros al mes. Con ese presupuesto, asegura, come a medias, no usa transporte público, y ha dado de baja la calefacción de su vivienda. Lo único que sigue pagando es la conexión a Internet, que es su ventana al mercado laboral, y también la vía a través de la que se puso en contacto con la web de este periódico para contar su caso. También mantiene el teléfono fijo, a través del que cuenta que con 413 euros, sin familia, "no se vive, se sobrevive". Más de 150.000 parados de larga duración tienen más de 50 años.

Alrededor de un millón de desempleados en España ya no cobran el paro. En concreto, las prestaciones acogían a 2,3 millones de beneficiarios en diciembre, cuando hay 3,3 millones de parados. Y por ello tanto CC OO como UGT han reclamado una mejora de la cobertura, de forma que el subsidio enganche directamente con la pensión asistencial.

Un trabajador tiene derecho a dos años de subsidio contributivo, el máximo, a partir de seis años cotizados. Según un informe de CC OO, la duración media de la prestación de las mujeres es de 468,6 días y la de los hombres 474,7, según datos de mayo, dado que, en general, suelen haber generado más derechos por su tiempo de trabajo.

Cada mes que pasa, a miles de parados se les acaba la prestación. A Susana Morán eso le ocurrió hace un año. Nacida en Perú y con nacionalidad española, cuenta que perdió su empleo como secretaria de dirección tras pasar por empresas como IBM y PricewaterhouseCoopers. "Yo cobraba 3.000 euros al mes y me metí en una hipoteca de 1.000 euros, que no era mucho, pero ahora he estado viviendo de ahorros y me queda para dos o tres meses", añade.

El Gobierno acaba de anunciar que los desempleados podrán retrasar el pago de la mitad de la cuota de la hipoteca desde el 1 de enero de 2009 hasta el 31 de diciembre de 2010. A Susana, la medida le llega con la moral baja. Ha paseado sus currículos por todo Madrid. "Pero si a mi edad, 47 años, le añades que tengo un hijo de nueve años, te encuentras con que nadie te quiere contratar".

Las empresas de recolocación dicen que esta prolongación de la situación de desempleo no es una lacra exclusiva de los empleados de baja cualificación. "Puede sucederles a directivos o a profesionales cualificados. Es gente que puede volver a trabajar, por supuesto, lo que pasa es que ahora es mucho más difícil", explica la directora general de empleo de la firma MOA, Mercedes Fernández.

El reciclaje y la búsqueda de empleo en sectores distintos de los habituales pueden ser una posible solución. Pero a Luis Carnero todo eso le suena a letanía. Perdió su empleo en la antigua Fosforera Española y después ha pasado por dos gasolineras. Tiene 58 años y lleva cuatro en el paro, apuntado a las oficinas públicas de empleo de su ciudad, Valencia, durante los cuales asegura no haber recibido nunca una oferta de empleo, pese a los cursos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de febrero de 2009