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Entrevista:RAFAEL MÁRQUEZ | Defensa del Barcelona | Ida de las semifinales de la Copa del Rey

"Jugamos tan lejos de Valdés que a veces asusta"

"Con Márquez hablo yo", terció Pep Guardiola tan pronto se enteró de que el Barcelona pretendía traspasarlo el verano pasado. Lo hizo. El mexicano se quedó y, entre que está muy fino -pesa un kilo y medio menos que el año pasado- y su gran calidad, es insustituible para el técnico. Porque nadie como él para comenzar la construcción del ataque azulgrana al tiempo que lidera la defensa menos batida de la Liga. Hoy (21.30, Telecinco) reciben al Mallorca en la Copa.

Pregunta. No se parece mucho al de la temporada pasada.

Respuesta. Estoy al nivel que debía haber estado en años anteriores. Quizá lo que ha cambiado es sólo una cuestión mental. Y las lesiones también me están respetando. El curso pasado, con el tema del dedo, llegué a desesperarme.

"En los dos últimos años unos hacían lo que hacían; otros nos dejamos llevar..."

"Nos estamos quitando la espina. Pep nos ha servido para cambiar el 'chip"

"La clave del equipo es la conciencia individual puesta al servicio del colectivo"

P. Sale de una lesión...

R. Quince días, poca cosa.

P. ¿El juego del Barça se disfruta más desde la grada o en el campo?

R. Es espectacular ver cómo juega el equipo, pero yo prefiero estar en el campo. Es donde de verdad disfruto. Aunque debo reconocer que el sistema que empleamos es muy exigente.

P. ¿Había jugado en algún equipo tan exigente con los defensas?

R. Creo que sólo es comparable con la selección mexicana en el Mundial de Alemania 2006. También salía siempre desde atrás y asumía muchos riesgos. A menudo, éramos dos para dos.

P. Juega con mucho más espacio a su espalda.

R. Sí, eso sí. A veces, tan lejos de Valdés que asusta. Da un poco de miedo jugar así. Exige una gran coordinación. Corremos más riesgos, pero recuperamos más balones cerca de la portería contraria. Hay confianza, pese al riesgo, por el enorme compromiso de los jugadores. He aprendido a colocarme bien para anticiparme y ganar metros a jugadores más rápidos. No es fácil porque cada equipo es diferente.

P. ¿Como en Santander?

R. Cuando tienes jugadores rápidos delante, a veces sufres. Pero apostamos por un estilo.

P. ¿Tiene la sensación de haber perdido dos años?

R. Sí, porque con el equipo que teníamos... En su momento, ganamos cosas importantes porque todos estábamos a una, pero aquello decayó. Pasó lo que tenía que pasar. Se acabó que todo nos saliera bien y terminamos por no ganar. El orgullo quedó maltrecho. Con esfuerzo, sacrificio, hambre de ganar..., nos estamos quitando esa espina. Da pena pensarlo porque teníamos un buen equipo y lo perdimos todo. La llegada de Guardiola nos ha servido para cambiar el chip. Unos sobrevivimos y otros se fueron, pero la vida es así: esto es para valientes y quien no pelea no gana.

P. ¿Todo el mérito es del entrenador o han cambiado la actitud?

R. Yo creo que es culpa de todos, no sólo de Guardiola. En los últimos dos años, unos, por hacer lo que hacían; otros, por dejarnos llevar, perder la atención... Son muchas cosas que se dejaron de hacer y lo pagamos.

P. ¿Hasta qué punto fue decisiva su conversación con Guardiola para seguir en el Barça?

R. Importantísima. Ver la cara al entrenador fue básico porque fue sincero. Eso me dio mucha confianza: para bien o para mal, sabes lo que hay. Pero nadie me dijo que no me quisiera. Habría podido irme, tenía ofertas. Pero, insisto, nadie me dijo que no me quisiera. Y yo quería seguir. En parte, porque sabía que tenía algo más que dar. No estaba contento de mis dos últimas temporadas.

P. Viendo a los rivales tan lejos en la tabla, ¿teme que se recaiga en la autocomplacencia?

R. Dejamos ir las dos últimas Ligas y yo no lo he olvidado. Todo iba bien y terminamos mirando en el último partido a ver qué hizo el rival. Eso se queda guardado. Por eso vamos partido a partido. No hay que dar por hecho nada, sino seguir así. Si somos mejores, hay que demostrarlo. No pensamos en títulos, sino en ganarle al Mallorca.

P. Su entrenador no se fía.

R. Ni él ni nadie. Si algo hemos aprendido es que no nos van a regalar nada. Nos lo tenemos que ganar.

P. ¿Puede explicar por qué al Barça le rematan tan poco?

R. Porque trabajamos desde la delantera para evitar que nos lleguen. El equipo se sacrifica en la ayuda del compañero. La clave es la conciencia individual puesta al servicio del colectivo.

P. ¿Resulta complicado jugar con Alves?

R. No, ¿por qué? Es una suerte. Llega y presiona. Es muy rápido. Ayuda delante y detrás.

P. Usted es el líder en la defensa por su aportación en el ataque.

R. Me complace tener esa responsabilidad. Disfruto con lo que hago, me divierto, y sé que tengo importancia dentro del grupo. Pero entre todos buscamos las soluciones. En la cancha los problemas los tenemos que solucionar los jugadores y por eso hablamos mucho con Puyol, Valdés... No creo que nadie se sienta líder porque vamos todos a una. Estoy convencido de que el gran mérito de este equipo es la humildad. Pero es cierto que, por mis características, debo dar salida desde atrás.

P. ¿Es difícil cambiar tanto de pareja? Ha jugado con Puyol, Martín Cáceres y Piqué.

R. No, porque la idea está por encima del jugador. Cada uno aporta sus características y el entrenador consigue que todos nos sintamos importantes. Pep para mucho los entrenamientos, corrige, impone exigencia e intensidad... Algo que en muchas ocasiones Rijkaard dejaba pasar. No era su estilo. Era distinto con Ten Cate, mucho más exigente. Aunque, al final, Rijkaard lo hizo, pero no era lo habitual.

P. ¿Le recuerda Guardiola a algún entrenador que haya tenido?

R. No, a nadie. Supongo que es consecuencia del nivel en el que se movió como jugador y de lo inteligente que es. Pero, en ese sentido, el equipo ha puesto coraje y sacrificio.

P. ¿Y el juego del Barça?

R. Sí, me recuerda al de hace dos años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de febrero de 2009