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Reportaje:

Cómic de intriga en Barcelona

Raule y Roger Ibáñez cierran la primera trilogía de 'Jazz Maynard'

Fue una casualidad, pero ha resultado decisiva para el éxito de la serie. Sin duda, en la elección del Raval como principal escenario de Jazz Maynard (Diábolo Ediciones), de Raule (Barcelona, 1971) y Roger Ibáñez (Barcelona, 1977), reside gran parte de su encanto y autenticidad. La serie, de la que acaba de aparecer en castellano la tercera entrega (Contra viento y marea), nació originalmente para el mercado francés de la mano de un gigante de la historieta, la editorial Dargaux.

Raule y Roger sabían que para conseguir el apoyo masivo del público necesitaban una historia con tirón comercial. Por eso, optaron por hacer un cómic lleno de acción y violencia, inspirándose en películas como las de John Woo, y con toda la ambigüedad moral de una buena novela negra, lo que posiblemente les permitirá participar sin problemas en el programa de BCNegra, el encuentro del género que comienza hoy. Al principio, sus creadores pensaron ambientar Jazz Maynard en un barrio marginal de Marsella, pero Roger creía que para dar veracidad a las aventuras del trío protagonista -los ladrones de guante blanco Jazz, Teo y Judas- lo mejor era quedarse con un lugar más próximo en el que se pudieran documentar con sus propias cámaras de fotografía.

'Contra viento y marea' vuelve a dar protagonismo al barrio del Raval

Fue así como el Raval acabó convirtiéndose en un escenario comiquero de primera. "A los lectores franceses les gusta mucho porque le ven un punto exótico. Lo que empezó como una casualidad, ha pasado a ser parte fundamental de los álbumes", explica Raule, guionista de la serie. No es de extrañar, por lo tanto, que en la próxima entrega de Jazz Maynard (que ya está medio dibujada) el Raval gane todavía más peso. Por suerte, la situación del barrio y, en general, de Barcelona no es tan brutal como sucede en la trama de los álbumes, donde la capital catalana está dominada por el hampa, políticos corruptos y redes mafiosas que mercadean con niñas a las que prostituyen sin remordimientos. El lector se encuentra incluso con una suerte de monjes guerreros y asesinos que a la mínima, con más precisión que un ninja, le cortan la cabeza al rival.

En Contra viento y marea se cierra el primer arco argumental de la serie, basado en la caza de una preciada moneda de coleccionista de valor incalculable. El próximo tomo, para el que todavía no hay fecha de publicación, será autoconclusivo, si bien también servirá para introducir la próxima trilogía. Como se ve, Raule y Roger no piensan abandonar una obra que les está dando muchas alegrías. Eso no significa, sin embargo, que puedan dedicarse exclusivamente a los lápices, porque tal como reconocer Raule -que trabaja de conserje- en el mercado español son muy pocos los autores que pueden vivir sólo del cómic.

Es algo que también sabe muy bien Roger, de vocación precoz, que empezó con una estética manga que ha ido dejando de lado en posteriores trabajos. Ante la dificultad de encontrar un hueco en el mundo del cómic, incluso estuvo a punto de dedicarse definitivamente a otra cosa. Pero tras un abandono temporal, fue recuperado felizmente para el mundo de las viñetas hasta lograr la consagración con Jazz Maynard, que entre otros reconocimientos le hizo ganar el premio del Salón del Cómic de Barcelona al mejor dibujante. Quién le iba a decir a él que una obra en la que los polis son mossos d'Esquadra conseguiría triunfar más allá de los Pirineos...

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 2009