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Reportaje:

El regreso de Porta-Zush

La Fundación Suñol revisa las dos primeras décadas de la trayectoria del artista ahora conocido como Evru

¿Quién no ha deseado alguna vez cambiarlo todo y adoptar una nueva identidad? El artista que se hizo célebre como Zush (Barcelona, 1946, ya lo ha hecho dos veces. Bautizado como Albert Porta, en 1968 recluido en un frenopático por posesión de sustancias ilegales, adoptó el apodo que le puso un enfermo mental, convirtiéndose en Zush. Así trabajó hasta 2001, cuando éste desapareció para dejar paso a Evru, un artista, científico y místico atraído por las nuevas herramientas tecnológicas y los lenguajes digitales. Ahora la Fundación Suñol recupera las dos primeras décadas de su trayectoria en la exposición Porta}Zush. 1961-1979, abierta hasta el 27 de junio, que reúne 114 obras seleccionadas por Silvia Muñoz d'Imbert entre las 320 del fondo de Josep Suñol, uno de los mayores coleccionistas de Porta-Zush-Evru.

Esta noche Evru actuará con una banda formada por enfermos mentales

El recorrido permite una doble lectura: por una parte da a conocer piezas que ponen de manifiesto la evolución del artista y por otro permite reconstruir las problemáticas y el fermento de aquella época, a través de una mirada lúcida y transgresora. "Yo ya no tengo nada que ver con estas obras, incluso me dan cierta vergüenza. Estoy aquí como invitado", afirma Evru, que hoy, a las 19.30 horas, tocará su mini-moog en un concierto de la orquesta la Bona Sort, formada por enfermos mentales de Palafolls.

A pesar de sus metamorfosis, la línea que vincula las tres fases resulta evidente desde su primera obra, un collage de 1961, realizado recortando las revistas de su madre, que era modista y le inculcó el gusanillo de la creación. La presencia de personajes entre realidad y fantasía se convierte en una constante, junto a los entornos oníricos, que le sirven para plasmar sus obsesiones: los placeres corporales, el lenguaje, el amor, la monstruosidad, la fragmentación, el seny i la rauxa...

Haber cambiado de identidad no le impide tomarse algunas libertades con las piezas de "los otros". "A veces en sus obras encuentro elementos no desarrollados, así que los recojo y los reintegro en mi trabajo", admite. El uso ecléctico de soportes y herramientas, que le caracteriza desde sus inicios, se manifiesta también en los juegos de percepción, de psicodélica memoria, que logra con pintura fluorescente.

En la muestra hay una sala a oscuras, donde se reúnen estas piezas, fruto de su época en Ibiza y sus experiencias lisérgicas, que enlazan con la instalación expuesta 30 años después en la galería Joan Prats de Barcelona, donde un sistema de luces hacía aparecer y desaparecer diferentes elementos de las pinturas.

El recorrido concluye con los grandes formatos, realizados entre 1976 y 1979, en los que plasma su idea de muerte y renacimiento a través de su propio tarot. Como artista invitado, Evru presentará del 23 al 28 de marzo la instalación interactiva Tecura, que -gracias a un software gráfico original- permitirá al público modificar virtualmente las obras de Zush.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de enero de 2009