Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Un músico que nunca se rinde

El compositor y batuta polaco Krzysztof Penderecki dirige por primera vez a la Sinfónica vasca - Asegura que es una orquesta "muy abierta"

De hablar pausado y trato afable, el compositor y director Krzysztof Penderecki (Debica, Polonia, 1933) se pondrá mañana por primera vez al frente de la Orquesta Sinfónica de Euskadi. La cita, que se repetirá el próximo viernes, será en el Auditorio Kursaal de San Sebastián. "Es una orquesta muy abierta; he trabajado muy a gusto con ella", aseguró ayer tras realizar un par de ensayos con sus músicos.

Viniendo de quien vienen, las palabras suponen un halago digno de enmarcar. Penderecki figura como uno de los creadores musicales más destacados de la segunda mitad del siglo XX. En 1959, con apenas 26 años, despuntó en el Festival de Otoño de Varsovia. Ganó el primer premio del Concurso Nacional de Jóvenes Compositores con tres piezas: Strophen, Salmos de David y Emanations. Ese mismo año ganó el premio Unesco por Trenodia por las víctimas de Hiroshima.

"Para mí siempre ha sido muy necesario el contacto con la música en vivo"

"Tengo proyectos como para unos quince años", entre ellos un par de óperas

Medio siglo después, su carpeta de composiciones guarda más de 120 piezas, entre sinfonías, óperas y obras religiosas y de cámara. ¿Sería capaz de elegir una? "Es muy difícil destacar sólo una", respondió, aunque admitió que hay algunas que han marcado su trayectoria más que otras. Entre ellas citó la obra dedicada a las víctimas de Hiroshima, además de La pasión según San Lucas, el Réquiem polaco y Las siete puertas de Jerusalén.

El año 1972 supone una fecha clave en su biografía porque se estrenó oficialmente como director, labor que combina desde entonces con la composición. Se ha puesto al frente de algunas de las orquestas más importantes del mundo. "Para mí siempre ha sido muy necesario el contacto con la música en vivo. No me basta con escribir, me gusta también dirigir como lo hacían los grandes compositores en el pasado", indicó.

De hecho, la dirección ocupa "prácticamente el 70%" de su tiempo, por lo que le cuesta más de lo que quisiera componer piezas nuevas. Pese a ello, su agenda se halla completa. "Tengo proyectos como para unos quince años". Ahora mismo trabaja en una sonata para el violonchelista Arto Noras. Quiere cerrar su círculo de sinfonías con dos obras más y proyecta al menos dos óperas, una de ellas para niños. Está claro que no piensa en la jubilación. "Nunca hay que rendirse".

Doctor honoris causa por varias universidades, Penderecki ha visto recompensado su talento innovador con múltiples galardones, como el Príncipe de Asturias de las Artes o el Premio Nacional de Composición polaco.

El público donostiarra disfrutará de dos de sus obras: De natura sonoris número 1, con la que describió la sonoridad en 1966 como nadie lo había hecho, y Concierto para trompa y orquesta Winterreise, estreno en España y compuesta para el que cree "el mejor trompa del mundo", Radovan Vlatkovic.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de enero de 2009