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Tempestad sobre España

"Los niños estaban enterrados en piedras"

El temporal se cobra diez muertos - Cuatro de ellos eran menores que entrenaban en un polideportivo de Barcelona - El viento alcanzó los 200 kilómetros por hora

Barcelona / Valencia / Lugo

Cuatro niños murieron en un pueblo de Barcelona cuando el viento arrasó un pabellón en el que jugaban al béisbol. El mismo temporal de viento, que alcanzó rachas de 200 kilómetros por hora, tiró muros y árboles que aplastaron a varios ciudadanos en Valencia y Galicia. Diez personas han muerto. Además, el viento provocó decenas de heridos, daños en infraestructuras, así como problemas en el tráfico aéreo, marítimo y rodado. Al viento se ha sumado la acción del mar, que en Bilbao ha levantado olas de hasta 21 metros.

CATALUÑA "Lo que he visto ha sido aterrador"

El temporal comenzó en Barcelona el viernes por la tarde cobrándose la vida de Ramona B. B., una mujer de 52 años que fue aplastada por el derrumbe del muro que protegía un solar. Su muerte sólo fue un preludio de lo que ayer sembró el temporal de viento. Seis muertos más, cuatro de ellos niños. La tragedia sucedió en el estadio donde entrena habitualmente el Club de Béisbol y Softbol de Sant Boi. Minutos antes de las 11 de la mañana, los entrenadores del equipo base mandaron a los 17 chavales que custodiaban -de entre 9 y 12 años- a resguardarse del fuerte viento que azotaba el campo de juego. Seis se dirigieron al gimnasio, que resistió el embate del viento. Otros 11, acompañados de los dos monitores, practicaron con sus bates en el pabellón. La estructura a la que acudieron para protegerse se derrumbó sobre ellos.

En ese momento, a las 11.15, el fuerte viento racheado alcanzaba en Sant Boi los 110 kilómetros por hora. Algunos testigos dijeron que se trataba de un tornado.

El viento arrancó el techo metálico del pabellón, que arrastró dos de sus cuatro paredes. Niños y monitores quedaron sepultados entre los escombros. Cuatro niños murieron, y seis fueron trasladados al hospital de Sant Joan de Déu. Uno de ellos, en estado muy grave, ingresó en la UCI del hospital de la Vall d'Hebron. Los dos monitores resultaron heridos de diversa consideración.

Los vecinos, sobresaltados tras el estruendo del derrumbe, atendieron en un primer momento a las víctimas: "Lo que he visto ha sido aterrador", narraba Pedro Jesús, hermano de uno de los niños fallecidos. En palabras de Jordi Peláez, que ayudó en las tareas de rescate: "Los niños estaban enterrados entre las piedras". Fueron rescatados un cuarto de hora después por la policía local.

La calle se llenó de amigos, conocidos y familiares de los niños. "Es una tragedia, nos conocíamos todos. Yo voy a ver cómo juegan estos niños y ellos se fijan en cómo lo hago yo", explicaba desolado Josua Abdela, jugador del primer equipo de béisbol de Sant Boi.

El Ayuntamiento, que ayer decretó tres días de luto, instaló un dispositivo en un centro cívico para dar atención psicológica a los familiares de los fallecidos y a los niños que sobrevivieron. Jaume Bosch, alcalde de Sant Boi, explicó que el estadio, construido en 1993, estaba "en perfecto estado", aunque añadió que lo que pasó lo tendrán que esclarecer los técnicos. Dio a entender que la tragedia no sólo fue obra del viento, sin especificar más. Lo investigará la división científica de los Mossos d'Esquadra.

Avelino Vázquez, fundador y director del club, señaló que "la instalación no tenía deficiencias, estaba en perfecto estado". La nave derrumbada, a la que llamaban "túnel de bateo", era utilizada frecuentemente por los entrenadores para practicar con el bate en días de lluvia.

Las otras dos víctimas fallecieron en localidades próximas: un jardinero pereció en la Palma de Cervelló al caérsele un pino encima, que también hirió gravemente a su compañero. Otro árbol alcanzó a un vecino de Abrera de 69 años, cuando se encontraba en su finca. En Barcelona, un hombre tuvo que ser ingresado herido grave en Hospital del Mar al caérsele encima un muro del antiguo mercado del Born.

VALENCIA Aplastado por un muro

El temporal arrasó ayer con todo a su paso en la Comunidad Valenciana y provocó la muerte de un hombre de 51 años en el municipio alicantino de Aigües de Busot. Murió aplastado por un muro derribado por el viento. Otras dos mujeres tuvieron que ser hospitalizadas víctimas del temporal. A una la aplastó un árbol cuando paseaba por el Safari del Verger (Alicante) y la segunda, de Callosa d'En Sarrià, cayó al vacío desde el balcón de casa a causa de un fuerte golpe de viento. Rachas de de más de 120 kilómetros por hora pusieron a prueba los servicios de emergencias valencianos.

No fueron las únicas emergencias. La caída de unas torres eléctricas de alta tensión desencadenó un incendio en la partida del Copet, en la localidad alicantina de La Nucía, a pocos kilómetros de Benidorm. El avance del fuego obligó a planear el desalojo de unos 14.000 vecinos de unas 15 urbanizaciones de La Nucía y de localidades vecinas como Finestrat y Benidorm. Finalmente el número de personas desalojadas fue mucho menor, ya que muchas casas son de segunda residencia y estaban vacías. "Es imposible de controlar, y los medios aéreos no pueden actuar", admitió resignado sobre el terreno el consejero de Gobernación valenciano, Serafín Castellano. Las llamas acechaban a última hora de la tarde el parque temático de Benidorm y Terra Mítica. Por la noche, la Comunidad de Madrid envió un contingente de 63 personas entre bomberos y personal forestal para ayudar en las tareas. En la madrugada del viernes al sábado se declararon unos 22 incendios en territorio valenciano.

GALICIA "La realidad superó cualquier previsión"

En Galicia, "la realidad superó cualquier previsión". La frase, del subdelegado del Gobierno en Lugo, Jesús Otero, resumía ayer los devastadores efectos del frente a su paso por Galicia. El viento provocó la muerte de dos personas, dejó sin luz a medio millón de hogares durante la madrugada, a 45.000 casas sin teléfono fijo y 384 bases de telefonía móvil quedaron fuera de servicio.

La primera de las víctimas, un sargento de la Guardia Civil que ayudaba a regular el tráfico en Burela (Lugo), perdió la vida tras caerle encima un eucalipto. El agente del Instituto Armado, Lorenzo Martín Alonso, de 52 años, había finalizado su turno pero decidió quedarse para ayudar a sus compañeros ante la complicada situación de una carretera del municipio cercano de Xove. Cuando intentaba dejar libre la vía se vio sorprendido por el desplome del árbol, bajo el que quedó atrapado. Lo rescataron los efectivos del servicio de Protección Civil, entre los que se encontraba un hijo de la víctima, pero no se pudo hacer nada por salvar su vida.

A primera hora de la mañana, una unidad de Salvamento Marítimo auxiliaba al mercante portugués Braga que sufrió una vía de agua en el casco a 77 millas al Noroeste de A Coruña. Uno de sus tripulantes, de nacionalidad portuguesa, falleció tras ser rescatado inconsciente del buque. Un remolcador trataba ayer de evitar el hundimiento del buque, que siguió navegando a la deriva.

También en Lugo, un octogenario vecino de Vilalba murió calcinado a última hora de la noche del viernes como consecuencia de un incendio que se produjo en su domicilio. El temporal dificultó enormemente las tareas de extinción de las llamas.

Más de 200 municipios alertaron de incidencias por la caída de árboles, vayas publicitarias, postes y otros objetos. A media tarde de ayer, todavía seguían sin luz 286.000 hogares. Para hoy se ha anunciado alerta naranja en zonas costeras y zonas altas.

Con información de Maiol Roger, Artur Balaguer y Arcadio Silvoso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de enero de 2009