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Editorial:

Relevo comunista

IU busca una nueva identidad para salir de su crisis al calor de la movilización contra la recesión

El Consejo Político de Izquierda Unida (IU) eligió el domingo a Cayo Lara, candidato del sector identificado con el partido comunista dentro de la formación, como nuevo coordinador general en sustitución de Gaspar Llamazares. Éste había anunciado su marcha tras los malos resultados electorales de marzo, pero la Asamblea Federal celebrada en noviembre fue incapaz de elegir un sustituto con suficiente apoyo como para encabezar la refundación acordada en ese cónclave. Se decidió trasladar la decisión al Consejo Político, la mitad de cuyos miembros se eligieron en la propia asamblea y la otra mitad en las federaciones territoriales.

Ciertamente, se necesita un plano para seguir el rastro de las cinco tendencias, con sus propias subtendencias, que han competido. Esa división paraliza la intervención política, ya debilitada por la escasa presencia institucional, por lo que la refundación organizativa era la prioridad. En esas condiciones, quizá tenga lógica el repliegue hacia la identidad originaria, la comunista, como núcleo más sólido del que partir. Con la dificultad, sin embargo, del lastre que hoy supone la identificación con esa ideología, refutada por la práctica allí donde triunfó en el pasado.

Pero ha venido la crisis económica, de carácter global y con consecuencias muy rápidas sobre el empleo, lo que ha dado aliento a la expectativa de movilización social. El nuevo coordinador ha tenido interés en deslizar como primer mensaje la posibilidad de preparar, frente a la política económica del Gobierno, una huelga general como la de hace 20 años contra el Gobierno de Felipe González.

No parece realista suponer que los parados o en peligro de serlo consideren, al estilo de Anguita en su momento, que el PP y el PSOE son dos caras de la misma política neoliberal, como también dejó caer Lara. Si la huelga general en la que piensa se planteara como alternativa a la concertación social por el empleo, que ha sido la seña de identidad de José María Fidalgo en CC OO y de Cándido Méndez en UGT, podría chocar con los sindicatos.

La pugna abierta en el seno de CC OO entre Fidalgo y el número dos del sindicato, Fernández Toxo, que aspira a sustituirle, deja abierta, sin embargo, la incógnita de si también en este terreno se producirá un repliegue hacia el pasado. En todo caso, es dudoso que ayude a IU a resolver sus problemas de identidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de diciembre de 2008