Análisis:EL ACENTOAnálisis
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El espectáculo (presunto)

La semana futbolística, pródiga en tongos, culminó ayer con la asamblea del Real Madrid, a cuyo final su presidente, Ramón Calderón, lamentó, como quien habla de Marte, el "espectáculo que hemos dado", en referencia tal vez a la presencia entre los asistentes de decenas de hooligans, sector ultrasur, no compromisarios pero a quienes alguien dejó entrar y que se dedicaron a abuchear a los que criticaban a la junta y a jalear ("presidente, presidente") a Calderón.

Pródiga en tongos la semana porque comenzó con la difusión de una conversación entre el ex jugador del Tenerife Jesuli y el presidente de la Real Sociedad, Badiola, de la que se deduciría (presuntamente) que el club canario se dejó ganar por el Málaga el 15 de junio en un partido que resultó decisivo para que el equipo andaluz subiera a Primera y el donostiarra siguiera en Segunda.

Resulta asombroso que ya de casi todo lo que ocurre acabe apareciendo un vídeo (Roldán en calzoncillos) o al menos un audio. La entrada del tongo futbolístico en la era global se produjo aquel día de 1994 en el que alguien difundió un vídeo en el que se veía al entonces guardameta surafricano del Liverpool, Bruce Grobbelaar, recibir dinero de un sindicato de apuestas de Malaisia para (supuestamente) amañar un partido de la premier.

También ha aparecido esta semana una cinta con la conversación entre el ex jugador del Levante Iñaki Descarga y el presidente de ese club, en la que, con un lenguaje más propio de presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, comentan el (supuesto) acuerdo para dejarse ganar por el Athletic de Bilbao en el último partido de la Liga 2006-2007.

En este caso el pacto habría consistido en que si uno de los dos ya estaba a salvo y el otro no, se dejaba ganar a este último. Pero hubo un perjudicado, el Celta, que aunque ganó aquel día, bajó a Segunda, y ahora podría reclamar judicialmente.

Si el Barça es más que un club, el Athletic es más que una religión (monoteísta), por lo que, si se confirmase el fraude, propio de equipos politeístas, el escándalo en Bilbao sería de primera. Sobre todo si como consecuencia del mismo lo descienden a Segunda. Sería como quedarse sin barcos y sin honra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 07 de diciembre de 2008.

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