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El futuro de las cajas vascas

El PSE propone abordar la fusión con un pacto previo

El presidente de la Vital pide recuperar el acuerdo de 2005

El secretario general del PSE-EE y candidato a lehendakari, Patxi López, propuso ayer empezar a trabajar para poner en marcha un acuerdo "transversal" de integración de las tres cajas vascas (BBK, Vital y Kutxa) como paso previo a cualquier a una integración de las mismas. López contrapuso esta fórmula a la utilizada para la frustrada unión entre las cajas guipuzcoana y vizcaína, que se planteó, dijo, de espaldas a la sociedad. Su fracaso es el fin de un tiempo en el que el nacionalismo "imponía su modelo", el fin del "ordeno y mando".

Los socialistas, que han incluido la integración de las tres cajas en el borrador de su programa electoral para las autonómicas, rechazan tener ninguna responsabilidad en que se estancara el pacto de 2005, aunque impusieron desde Álava su retraso.

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La de ayer fue la de las declaraciones solemnes tras la resaca del viernes. Todos los partidos y casi todos los actores implicados quisieron hacer oír su voz para endosar las responsabilidades a los otros. Mientras López hablaba en la sede socialista de Bilbao, Gregorio Rojo, presidente de Caja Vital, lo hacía en Vitoria. Si los presidentes de BBK y Kutxa, Xabier de Irala y Xabier Iturbe, están en el puesto gracias al PNV, Rojo lo sigue ocupando gracias al pacto entre su partido, el PSE, y los peneuvistas. La dependencia de los presidentes de las cajas de los partidos políticos, que controlan sus órganos de gobierno a través de sus representantes por parte de las entidades fundadoras y de los compromisarios elegidos por los impositores, se ha vuelto a mostrar con toda evidencia en el intento frustrado de fusionar la BBK y la Kutxa.

Patxi López acompañó su oferta con la necesidad de reflexionar "a fondo" sobre lo que tiene que ser una caja de ahorros, que "para mí no es igual que un banco", subrayó. En los últimos tres meses BBK y Kutxa han vendido su integración como un proyecto estrictamente económico. El recrudecimiento de la crisis económica ha servido para dar aún mayor relevancia a este aspecto.

Sin embargo, la negociación ha sido política. Los presidentes del PNV en Vizcaya y Guipúzcoa, Andoni Ortuzar y Joseba Egibar, han sido quienes han buscado los votos y los que han cerrado los acuerdos.

El verano de 2005 los tres presidentes de las cajas acordaron un proceso de fusión a tres. El proyecto era impoluto desde el punto de vista económico, pero, como el pasado viernes, chocó con la política. El segundo plan Ibarretxe llevó a los presidentes a aplazar la integración. Los tres la seguían deseando pero la política diaria, pero el desafío soberanista del Gobierno tripartito la hacía indigerible para el PSE. Así lo reconocieron en una carta firmada por los tres en octubre de 2007, que dejó hibernada la iniciativa para momentos mejores.

Con el fracaso de la consulta de Ibarretxe a punto de consumarse ante el Tribunal Constitucional, el nacionalismo consideró conveniente poner en marcha el plan B, la integración a dos. Gregorio Rojo, que ayer pidió volver al acuerdo de 2005, se sintió entonces traicionado por sus colegas. Los socialistas no quisieron entrar en un proyecto que, aseguran, se fraguó sin consenso y que no logró modificar su posición, pese a la expectativa de que la Caja Vital pudiera quedarse descolgada y descolocada si salía adelante.

Los socialistas rechazan ser los responsables de que no haya fusión. Para el PSE, el momento político nunca ha sido el apropiado. Una veces ha pesado su acuerdo con el PP en Álava y otras sus propios cálculos electorales en esta provincia. Ahora quiere ser el padre de un nuevo proyecto de integración y quiere controlar sus tiempos. Las elecciones autonómicas han estado presentes en la estrategia de todos los partidos y, por supuesto, en la postura del PSE de posponer cualquier decisión a marzo. El control del Gobierno y Parlamento vascos tiene, en teoría, poco que ver con la relación de fuerzas en las asambleas de las cajas. Sin embargo, está en sus manos la modificación de la Ley de Cajas, imprescindible para abordar la integración de las tres u operaciones fuera de la comunidad.

El reparto de poder con la actual ley haría prácticamente testimonial el peso de la Vital en una entidad fusionada, mientras que un cambio legislativo permitiría respetar los equilibrios territoriales a pesar de las diferencias de tamaño. Esta cuestión estaba presente en el pacto de 2005 y, lógicamente, no en la fusión BBK-Kutxa, pese a que dejaba la puerta abierta a la incorporación de la Vital.

Rojo y los socialistas no quieren dar la sensación de que no están por un proyecto de integración y quieren sacar réditos electorales de la fallida operación a dos. Por eso, López abogó ayer por recuperar el proyecto sobre un pacto entre diferentes y de amplia base. La misma petición hizo Rojo en su declaración institucional. Lo primero es llegar a un acuerdo sobre el modelo. Lo segundo cambiar la ley para que ese modelo sea una realidad. Los socialistas no ciñen su propuesta exclusivamente a una fusión pura y dura. Quieren explorar otras fórmulas, tal y como se ha hecho en otras comunidades autónomas. La base de todo el proyecto debe ser la obra social y el respeto de los distintos territorios y de las diferentes sensibilidades políticas.

López recurrió, en un acto defensivo, a las palabras de su compañero de partido y comisario europeo de Economía, Joaquín Almunia, quien se manifestó partidario de la integración de las cajas y de que ésta se desarrollara por técnicos. Mostró de nuevo su acuerdo con esta tesis, pero la precisó. Dijo que está bien que sean los técnicos los que desarrollen la gestión, pero sobre unas premisas claras que deben estar marcadas no por ellos, sino por las asambleas de las cajas, donde participan los partidos y los diferentes agentes sociales. Defendió esta tesis bajo el principio de que las cajas no son bancos y funcionan con criterios sociales.

En Vitoria, Gregorio Rojo reconoció que él no era partidario de la integración a dos, pero lamentó que fracasen proyectos de cooperación que pueden permitir la creación de entidades fuertes. Para el presidente de Vital, las operaciones de integración son buenas en sí mismas.

El Gobierno acusa a socialistas y populares de irresponsabilidad

El Gobierno vasco, en su primera reacción oficial al fracaso de la fusión BBK-Kutxa, arremetió crudamente contra quienes se opusieron a ella. Idoia Zenarruzabeitia aseguró que el proyecto ha sido "irresponsablemente paralizado" por PSE y PP a cambio de "un puñado de votos".

La vicelehendakari y consejera de Economía y Hacienda leyó en Bilbao una dura declaración institucional en la que se subraya que la fusión era un proyecto estratégico de país desde los puntos de vista económico, financiero y social, además de beneficioso para toda la sociedad y la economía vasca. Por todo ello, el Gobierno lamenta el fracaso de la operación y sostiene que el veto de PSE y PP a la misma "sólo se puede explicar desde una perspectiva exclusivamente política, desde el partidismo y desde el electoralismo".

En su intervención, Zenarruzabeitia destacó que, mientras en todo el mundo se están propiciando procesos de concentraciones bancarias, en Euskadi hay quienes lo están paralizando y bloqueando. Y ello a pesar de que la fusión cuenta con todos los pronunciamientos favorables, desde la Comisión Europea o el Banco Central Europeo, hasta la Confederación de Cajas de Ahorro, pasado por el Gobierno socialista español o los gobiernos autonómicos, e incluso los empresarios vascos y las representaciones mayoritarias de los trabajadores.

Las críticas al PSE y al PP fueron subiendo de tono. Zenarruzabeitia les reprochó que se hayan valido "de la manera más hipócrita" de los votos de la izquierda abertzale.

Y a ésta le afeó que tampoco le haya importado demasiado colaborar con los que "siempre están jugando a la contra en los proyectos estratégicos para Euskadi". En el mismo tono, acusó a socialistas y populares de actuar "como el perro del hortelano", y, centrándose en el PSE, afirmó que su "cinismo político adquiere grados superlativos". "Todo el mundo sabe que hace tres años las tres entidades, estando la Caja Vital dirigida por un socialista, tenían perfilado un proyecto de fusión que compartían los socialistas y que, de buenas a primeras, abandonó y rompió".

La vicelehendakari compareció en Bilbao tras firmar un acuerdo con el vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones (BEI) Carlos da Silva Costa, para la concesión de un crédito de 200 millones de euros que el Ejecutivo vasco invertirá en la adquisición, renovación y mantenimiento de equipamiento e infraestructura ferroviaria en Euskadi.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de diciembre de 2008

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