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Condena de 44 años al autor por encargo del doble crimen de Càlig

"Aquello parecía una ejecución". El fragmento del testimonio de uno de los agentes que participó en la investigación del doble asesinato de Càlig forma parte de la sentencia de la Audiencia de Castellón que condena a Emilio P. R. a 44 años de prisión como autor de las muertes, cometidas con alevosía y con un móvil económico, ya que éste cobró por el "trabajo". El fallo, emitido tras el veredicto de culpabilidad del jurado, admite que "falta, en el presente caso, el autor intelectual o cualesquiera otros cooperadores o intermediarios" pero avala, tal como hicieron los miembros del jurado, que el hasta ahora acusado estuvo en la vivienda donde el 12 de junio de 2005 fueron encontrados los dos cadáveres, ya que en el desagüe del lavabo se encontraron dos colillas con su ADN. Su presencia en el lugar de los hechos, sin que existiera "relación previa alguna con las víctimas o sus familiares", unida a que no faltaran en la casa objetos de valor, con lo que se descartó el móvil del robo, y sumada a los ingresos que el acusado hizo en sus cuentas bancarias días después, son algunos de los elementos de convicción admitidos por el jurado y recogidos en el fallo.

La sentencia no se pronuncia sobre un móvil concreto que llevó a Emilio P. R., de 47 años, a asesinar a Yalennys V. J., de 25 años, propietaria de la casa, y a su acompañante Juan Manuel M. V, de 23.

La Audiencia de Castellón admite que las pruebas planteadas son indiciarias, pero hace referencia al Tribunal Constitucional para argumentar que "en los juicios criminales no siempre es posible la prueba directa" y que "prescindir de la prueba indiciaria conduciría, en ocasiones, a la impunidad de ciertos delitos".

También se ha tenido en cuenta el testimonio de la esposa de Emilio P. R., que, aunque se negó a declarar durante el juicio, sí relató a lo largo de la investigación que la mañana después del crimen el ahora condenado llegó cansado y con "una bolsa en la que portaba ropa" de la que posteriormente se deshizo. También declaró que dos o tres días después del doble asesinato, Emilio P. R. reclamó el pago de un "trabajo" que, según le había contado él, consistía en quemar una casa para luego cobrar el seguro.

En cualquier caso, el fallo considera que según un plan previamente concertado y en conjunción con otras personas no identificadas, Emilio P. R. accedió a la vivienda y permaneció en su interior hasta la llegada de sus víctimas, que fueron golpeadas y maniatadas para posteriormente descargar sobre ellas varios disparos que acabaron con sus vidas. Por ello, además de los 44 años de prisión, el tribunal exige el pago de una indemnización de 250.000 euros a los familiares de los asesinados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de diciembre de 2008