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Reportaje:Motor

Un Mini con mucha chispa

BMW ha fabricado 500 unidades del utilitario de moda con baterías de ion-litio que ofrecen 240 kilómetros de autonomía - Alcanza 152 km/h y se carga en cuatro horas por 3,5 euros

Se introduce la llave electrónica, se pulsa el botón de arranque y... no pasa nada, todo sigue en silencio, como cuando hay un mal contacto y el coche no se pone en marcha. Pero aunque no se oye ningún ruido mecánico, sólo un zumbido de fondo de los ventiladores que refrigeran las baterías de ion-litio situadas en la zona de las plazas traseras, el Mini E (eléctrico) ya ha arrancado, y espera impasible las órdenes del conductor. Basta pisar el acelerador y, tras unas décimas de segundo de titubeo, como cuando se acelera en los coches de choque de las ferias, responde en silencio con todo el nervio de un buen GTi.

En los primeros 100 metros, el utilitario inglés de BMW acaba con uno de los principales prejuicios de los coches eléctricos: sus bajas prestaciones. Aunque pesa 300 kilos más que los demás Mini, el E alcanza 100 km/h en sólo 8,5 segundos, seis décimas antes que un Mini Cooper de 120 CV. Pero mientras éste gasta 5,4 litros de media y emite 129 g/km de CO2, el E sólo consume energía eléctrica al recargarlo, y no produce emisiones al circular. En cambio, alcanza 152 km/h frente a 203 km/h del Cooper, pero es más que suficiente.

Un simple trayecto de pruebas como el realizado por este periódico en Los Ángeles despeja casi todas las dudas acerca de los coches eléctricos. No sólo no son lentos y aburridos, sino que parecen pensados para la ciudad. El par o fuerza de empuje instantáneo del motor eléctrico propulsa al Mini E como un purasangre al salir de los semáforos. Y como no necesita cambio, sólo tiene una marcha, no hay ni que cambiar. Además, en cuanto se levanta el pie del acelerador retiene como si se redujera a primera, incluso con cierta brusquedad. Pero se para en muy pocos metros, casi siempre sin que haya que frenar: lleva un dispositivo que aprovecha la energía en las deceleraciones y al frenar para cargar las baterías. Y circula siempre en silencio con la sensación de calidad y solidez de los demás Mini.

La única duda que no queda despejada al completo es la autonomía. En un recorrido urbano bastante exigente por Los Ángeles -20 millas o 32 kilómetros- el Mini E gastó el 30% de las baterías, lo que equivale a algo más de 100 kilómetros de autonomía. Pero la marca asegura que llega a 240 kilómetros sin recargar.

Es casi seguro que el primer coche eléctrico de BMW no será un Mini. Pero ha elegido el utilitario con más encanto para presentar por primera vez esta tecnología con el objetivo de acaparar el protagonismo en el Salón del Automóvil de Los Ángeles, el certamen más ecológico del sector. La operación de mercadotecnia se ha preparado con esmero. Empezando por la fecha, víspera de la apertura del salón, y el marco, el hotel Beverly Wilshire, donde Julia Roberts y Richard Gere rodaron Pretty woman. Se convocó sólo a una veintena de periodistas seleccionados de todo el mundo para recalcar la exclusividad. Y el recorrido de prueba transcurría por Beverly Hills, la zona más elitista de Los Ángeles, y terminaba en el hotel, al final de Rodeo Street, la calle de las tiendas de marca más exclusivas en la que Gere promovía el cambio de imagen de la Roberts en la película.

BMW ha fabricado 500 unidades del Mini Eléctrico que se alquilarán a lo largo de 2009 por 850 dólares al mes (unos 660 euros), a clientes seleccionados por Internet que vivan en California, Nueva York y Nueva Jersey. El objetivo es probar su fiabilidad y validar el rendimiento de las baterías en ciudades con climas muy diversos. Pero la fabricación en serie no está decidida todavía.

Tecnología limpia

En el Mini E, el motor convencional -gasolina o gasóleo- se ha sustituido por uno eléctrico situado en el mismo hueco bajo el capó delantero. Pero para poder alojar las baterías de ion-litio que alimentan esta mecánica limpia ha habido que eliminar los asientos traseros, lo que convierte a este utilitario en un biplaza. Y apenas queda un maletero simbólico de 60 litros.

El Mini E se mueve con la energía que almacena en 5.088 células de ion-litio similares a las baterías de los teléfonos móviles. Van agrupadas en bloques de 53 células, y cada dos bloques forman un módulo. La batería está compuesta por 48 módulos, y pesa 260 kilos, y hay que sumarle 40 kilos del sistema de refrigeración, que es clave: al circular se producen continuas cargas y descargas que generan calor, como en los teléfonos, pero multiplicado por el número de células.

El Mini E se recarga, según BMW, en 4,4 horas (265 minutos) con un enchufe doméstico, y en 2,9 horas (170 minutos) con uno de 240 voltios y 48 amperios, como los que se instalarán en calles y aparcamientos. La carga completa cuesta en California unos 4,5 dólares -3,5 euros- y en teoría permite recorrer 240 kilómetros. Este coste equivale a un consumo de 1,5 litros cada 100 kilómetros con los precios actuales de la gasolina y el gasóleo en Europa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de noviembre de 2008

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