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Entrevista:MERIENDA CON... ÓSCAR DE LA RENTA

"El lujo no está en crisis"

El modista Óscar de la Renta vendió un abrigo de 100.000 euros cuando quebró Lehman Brothers

En plena crisis, uno de los últimos grandes señores de la moda abre tienda en Madrid. Y Óscar de la Renta no está solo: la joyería Tyffany's, que mitificó Desayuno con diamantes, ha hecho lo propio. ¿No da vértigo con la que está cayendo? "Aunque estoy muy ligado a Madrid, no todo son intereses emocionales y creo que hay una clientela de alto nivel a la que le puede interesar mi ropa. En EE UU firmas como la mía no sentimos la crisis".

Pone un ejemplo definitivo: "El día que quebró Lehman Brothers vendí un abrigo de piel de 125.000 dólares (100.000 euros)". Pronto, y como si temiera sonar poco correcto en estos tiempos, se desliza hacia territorios más prosaicos: "Aunque no se tenga dinero, nadie anda desnudo, todo es moda. Puede ser el día más triste de tu vida, pero nos miramos delante del espejo y queremos vernos bien. Ésa es la función de la moda y vestirse es importante, haya o no crisis".

El modista vendió un abrigo de 100.000 euros cuando quebró Lehman Brothers

Ante sí, una mesa de la suite del Ritz, donde se aloja, rebosa de frutas que esperan impasibles. Lo mismo que su taza de café, que se enfría irremediablemente. Lo importante es no perder tiempo, que también parece escasear para los ayudantes que se lo controlan con mano férrea, aunque sea una tarde soleada de domingo.

Él parece más relajado (y más educado) que ellos. Pronto se sumerge en los recuerdos que vuelven a sus 18 años cuando aterrizó en Madrid desde su país -nació en Santo Domingo en 1932- para estudiar arte en la Academia de San Fernando. "Vivía en la plaza de la Marina en una pensión, porque mi madre pensaba que así estaría más protegido. A Bellas Artes iba poco, pero no me perdía las clases particulares con Vázquez Díaz".

Tampoco descuidaba sus tardes en el Café Gijón ni sus noches en el Palace, donde recalaba a tomar una copa. Ni su "amor por el flamenco" que cultivó en un tablao de la plaza de Santa Ana lleno de gitanos, con quienes, dice, se llevaba muy bien. Y un detalle fundamental: en la solapa, siempre un clavel rojo, pero no un rojo cualquiera, tenía que ser "casi black".

Y un buen día, entre tanta ida y venida, tropezó con Balenciaga y empezó su viaje hacia el diseño. "Él es el ejemplo perfecto de que nadie es profeta en su tierra. Su primera tienda la inauguró en San Sebastián y tuvo que cerrar; luego la abrió en París y triunfó, era indiscutiblemente el maestro". Habla de más oportunidades perdidas: "Me da mucha pena porque España tuvo una gran oportunidad en la moda internacional y no supo aprovecharla. Existían muy buenas casas de costura que tuvieron que cerrar".

"¡Hola, Luis!", exclama interrumpiendo sus recuerdos. Acaba de irrumpir en la tranquila suite Luis Medina, hijo de Nati Abascal, modelo de alta costura en los alegres años sesenta neoyorquinos. Cuando Jackie Kennedy declaraba su amor por Óscar de la Renta a quien quisiera oírlo.

Un amor, ay, no del todo correspondido: "Quizás es más icono de lo que en verdad fue". De la Renta no se deja impresionar. Jackie Kennedy le invitó a un cumpleaños y también compraba su ropa. Y Nancy Reagan, Hillary Clinton... ¿Y Sarah Palin? "No, pero me han contado que Michelle Obama fue hace poco a una tienda de Chicago, preguntó si había ropa mía y compró todos los modelos". Aunque, añade: "La moda no es política". ¿Y talento? "Tuve suerte. Triunfar consiste en reconocer las oportunidades en el momento en que se presentan y ése es mi talento".

Hotel Ritz. Madrid

- 2 cafés solos.

- Una cesta de fruta.

Total: 20 euros

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de noviembre de 2008

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