La dirección del PSOE busca una vía para detener el homenaje a la monja Maravillas

Aumenta la tensión entre el Grupo Socialista y José Bono

El aplauso cerrado y prolongado, acompañado con ostentosos "¡muy bien, muy bien!" que recibió la diputada socialista Carmen Hermosín sirvió de vía de escape a la tensión acumulada en el Grupo Parlamentario Socialista. Su oposición a que la Mesa del Congreso lleve a cabo su acuerdo de homenajear a la monja canonizada María Maravillas Pidal y Chico de Guzmán con una placa en el Congreso porque nació en un edificio utilizado ahora por la Cámara, se plasmó ayer en la reunión interna de este grupo. Tras Hermosín tomó la palabra Joana Serna y empleó los mismos argumentos. "Por respeto a la Constitución, por la aconfesionalidad del Estado y por consideración con este Grupo Socialista, que estamos en contra, no se puede tomar una decisión así", señaló Hermosín en medio de aplausos. Ésta consideró que el presidente Bono debía haber "meditado más la tramitación de la propuesta del PP", relatan que dijo. Tanto ella como Serna se sentaron y aguardaron a que siguiera la retahíla de intervenciones. Pero no fue así. Al preguntar, con gestos de extrañeza, algunos compañeros les explicaron que la dirección había dado instrucciones para que no se preguntara por el asunto ya que el portavoz, José Antonio Alonso, y el secretario general, Ramón Jáuregui, trabajaban ya en la resolución, pero no convenía airearlo más. Tras el recado discreto, Alonso tomó la palabra y se colocó al frente del descontento: "Por coherencia con nuestra posición de retirada paulatina de símbolos, no lo podemos aceptar". Todos entendieron que se trabaja para detener la colocación de la placa. Es más, Hermosín, por si acaso, le preguntó directamente si iban a parar el homenaje. Sí, respondió Alonso. Pero no es fácil revocar una decisión de la Mesa y, sobre todo, sin provocar un enfrentamiento con un socialista, José Bono, que llevó a la Mesa la propuesta de homenaje del vicepresidente, del PP, Jorge Fernández Díaz, miembro del Opus Dei. "Me parece un dislate, no estoy de acuerdo con el hermano Bono, perdón con el compañero Bono", señaló con humor el diputado socialista Juan Barranco, tras la reunión.

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Entre los socialistas sólo hubo una voz a favor: "Se trata de una política de gestos, como ya se producen muy a menudo dentro de las relaciones con la Iglesia católica. Por ejemplo, hay crucifijos en las tomas de posesión", señaló la diputada y ex ministra de Vivienda María Antonia Trujillo. Pero nadie sabe precisar qué puede hacerse. Sobre todo, porque se requiere ayuda de Bono. El proponente seguirá adelante y, de momento, con apoyo de CiU y PNV. Fernández contempla la posibilidad que el homenaje sea el 11 de diciembre, cuando se cumplan 34 años de la muerte de Maravillas.

El presidente del Congreso ironiza con miembros del PP sobre la actitud de los parlamentarios del PSOECUATRO

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 18 de noviembre de 2008.

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