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Reportaje:DOS EQUIPOS HISTÓRICOS, EN APUROS

El maquillaje contable del Celta

Según los técnicos concursales, Horacio Gómez falseó las cuentas para evitar la disolución del club tras consumir todo su patrimonio

Los problemas económicos de Real y Celta Dos conjuntos de solera, la Real Sociedad y el Celta, viven sus peores momentos en Segunda y ahogados por las deudas. El vasco debe vender futbolistas para no desaparecer. El gallego maquilló sus cuentas para evitar la disolución.

El informe que los administradores concursales del Celta han remitido al Juzgado Mercantil nº 1 de Pontevedra es demoledor contra la gestión del anterior presidente, Horacio Gómez. Según el documento, el club evitó sistemáticamente la disolución presentando unas cuentas que, entre los ejercicios 2002-2003 y 2005- 2006, "no reflejan la imagen fiel ni los resultados de la entidad" y fueron confeccionadas para "enmascarar una situación financiera muy agobiante". De esta forma, Gómez y su equipo eludieron la obligación legal de disolución de la sociedad anónima deportiva por haber consumido, a través de pérdidas reiteradas, la totalidad del patrimonio social.

El informe indica que se maquillaron las cuentas a base de contravenir los principios contables "más elementales". Por una parte, Gómez evitó provisionar las actas que Hacienda instruyó en dos ejercicios y de las que se derivaron deudas por importe de 18 millones de euros. Los resultados en ellos y los fondos propios mostrados en los balances "se encuentran, por lo tanto, sobrevalorados". Además, siempre según los administradores concursales, se manipularon las anotaciones sobre derechos de adquisición de jugadores y se dejaron de reflejar gastos "indebidamente".

Los administradores aseguran que el ex presidente manipuló derechos de jugadores

El caso más llamativo es el de la revalorización contable de Borja Oubiña, cuando pasó, en la temporada 2005-2006, a formar parte de la primera plantilla desde la cantera por un importe de 10 millones de euros. "Aplicando el principio de prudencia que impera en el Plan Contable, así como la imposibilidad de activar jugadores que no han sido adquiridos onerosamente, no se puede proceder de este modo", señala el documento, que insiste en que "se trata de prácticas utilizadas para reconocer unos ingresos que no son susceptibles de contabilización bajo la aplicación de la normativa contable en vigor a la fecha en la que se utilizaron".

El informe desbarata uno de los argumentos que ha utilizado Horacio Gómez para justificar su gestión tras la venta de la mayoría de las acciones a Carlos Mouriño, el actual presidente. Gómez siempre aseguró que él dejó un Celta "en Primera y clasificado para la Copa de la UEFA", con ingresos por derechos audiovisuales capaces de soportar la estructura financiera. Sin embargo, los administradores creen que "tanto en Primera como en Segunda la explotación típica genera pérdidas sistemáticas". "La crisis financiera tiene orígenes anteriores en el tiempo (al descenso a Segunda) y deriva de una política disparatada de gastos, particularmente en contrataciones de jugadores y técnicos, porque no se han tenido en cuenta las limitaciones que la capacidad financiera de la entidad podía soportar", explica el informe.

Con fondos propios escasos y nóminas de jugadores por las nubes, la bola de pérdidas se disparó porque "no se le puso remedio en su momento". Los administradores Carlos Pérez Bouzada, José González y Francisco Prada reconocen que, en el ejercicio 2006-2007, el nuevo equipo directivo de Mouriño llevó a cabo un saneamiento contable para corregir el efecto "de las anteriores prácticas tergiversadoras", registrando como gasto 45,6 millones de euros en el capítulo de "resultados extraordinarios". Ahora, con una deuda reconocida de 68,8 millones, el club celeste ha presentado un plan de saneamiento que se basa en llegar a un acuerdo con sus acreedores y subir a Primera.

"No voy a hacer declaraciones, no es el momento", se defendía ayer Horacio Gómez. Fuentes cercanas a la anterior directiva insistieron en que los informes de auditoría reflejaban fielmente los estados contables. El propio Carlos Mouriño conocía, como miembro de la última directiva de Gómez, el estado financiero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de noviembre de 2008