Columna
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¡Obama! ¡Ven!

Querido Barack: ante todo y por delante, felicidades por el hito. Al final habéis podido: ¡Yes we can! No sabes lo que nos hemos alegrado por aquí, por España y, sobre todo, por Madrid. Por eso me atrevo a escribirte en confianza, mientras seas electo y no señor presidente, que luego se complican las cosas con el protocolo, los líos, Irak, la hecatombe financiera y toda la vaina.

Apelo a ti, ante todo, por tu vitola de superhéroe antineocon. Como el tío que ha borrado la doctrina Bush y su ponzoñosa basura de la faz de la tierra. A lo mejor te da bajón lo que quiero poner en tu conocimiento. Aunque la gente confíe en que has conseguido extirpar el virus para siempre, no es así. Queda un reducto: la Comunidad de Madrid. Con los fundamentalistas tumbados por allá, éste es el único lugar en el mundo en el que todavía pita esa ideología.

La prioridad 'neocon' es tocar los huevos a la gente hasta que explotan

La Comunidad de Madrid es la autonomía en la que queda la capital de España. Aquí, la presidenta -que equivale en Estados Unidos a gobernadora-, es Esperanza Aguirre, del Partido Popular. No quiero alarmar a nadie más de lo necesario. Pero la mujer viene a ser un cruce entre Margaret Thatcher y Cruela de Ville, no te digo más, amigo Obama.

Expongo algunos ejemplos para que no creas que exagero. Su gran gurú ideológico es José María Aznar. Si no te suena, entra en Google, pincha "Foto de las Azores" y fíjate en el bajito con bigote y cara de gusto al que tu amigo Bush tiene agarrado por el hombro. Un auténtico patán. Su última genialidad ha sido calificar a los apóstoles del cambio climático como los nuevos comunistas. El pobre ya no sabe cómo llamar la atención.

Pero lo más preocupante es que su amiga Aguirre le ha apoyado al cien por cien. Y para tocarnos los huevos -ya sabes que ésa es la prioridad neocon, tocar los huevos a la gente hasta que explotan- ha empezado a reducir los espacios de los parques naturales. Es una de las lindezas con las que nos hemos encontrado esta semana. La otra pone de manifiesto una vertiente de la ideología típicamente española: el caciquismo. Es lo que en Estados Unidos podría equipararse a la Mafia. Esas cosas que tan bien se cuentan en El padrino, la película que, has confesado, te gusta tanto. Caciquismo auténtico es lo que quiere hacer con Caja Madrid, un banco que pretende controlar al completo cepillándose a Miguel Blesa, el que ahora manda. Curiosamente, lo puso en el cargo Aznar y ya no les vale. No es cuestión de liarte, pero así son. Devoran a sus propios hijos.

Eso es lo último. Aunque la cantidad de disparates basados en la doctrina ultraliberal con la que se ha reído del personal es de empezar y no acabar. Lo de Bush se queda en nada. Sólo le falta invadir Castilla-La Mancha, pero, al tiempo. Cuando allí en Estados Unidos habéis asistido impávidos a un sistema que se ha cepillado los servicios públicos y ha fomentado la jungla y el sálvese quien pueda, aquí están en ello como si fuera el colmo de la modernidad. En el siglo XXI, hasta en tu país habéis aprendido que proporcionar un sistema educativo y sanitario decente es lo mínimo. Pues aquí lo teníamos y se lo quieren cargar. La mujer se ha empeñado en desmantelarlo y llevarse otras cosas por delante también como la Universidad pública. Un horror.

¿En qué se gasta el dinero?, preguntarás. Pues en sostener una televisión patética que la saque mona o en genialidades como celebrar la fiesta regional con una película para la que ha pagado 16 millones de euros -20,5 millones de dólares- y ha recaudado 700.000 en taquilla. Es como si tú coges, vas a Hollywood, pides que te rueden la Guerra de la Independencia y lo pagas con el dinero que le niegas a tus jóvenes para formar el futuro. Encima no se lo encargas a Spielberg, no. Eso tendría su punto. Se lo pides al más rancio, al equivalente a Zeffirelli o así.

En fin, que andamos desesperados. Si crees que exagero, pregunta. Llama al alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón y te contará que lo tuyo con Hilary Clinton fue un cuento de hadas. O mejor, ahora que Zapatero se va a pasar por la cumbre ésa que tenéis en Washington, pregúntale. Dile: Esperanza Aguirre y verás como le entra un soponcio. O puede que le traiga al pairo, como ha pasado con su partido y la Comunidad de Madrid hasta ahora. Su parte de culpa tienen. Lo han entregado sin problemas. Se me ocurre que igual creáis alguna franquicia de liderazgo que nos pueda servir. Aunque en España, para elegir al hijo de un keniano que nos gobierne, queda un trecho. Así que hasta entonces, por Dios, Obama: ¡Vente para acá! Pero ya.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 08 de noviembre de 2008.