"Si te sientes mal, mejor disimular"

La tensión es muy alta. El pasado verano, en el módulo 10 de la cárcel de Sevilla se dio la paradoja de que dos policías de la Udyco de Málaga compartieron comedor con guardias civiles a los que ellos mismos habían detenido por corrupción. Las provocaciones y los cruces de denuncias en los juzgados son constantes. "Hay camorristas profesionales, siempre dispuestos a ofenderse con cualquier mirada y a montar una bronca. Si te sientes mal, mejor disimular, porque algunos esperan un gesto de debilidad para ganarte terreno", cuenta un agente que ha estado interno en el módulo 10.

A pesar de que algunos presos reconocen que se hicieron policías o guardias civiles "para poder delinquir con más facilidad", saben que los presos comunes están al acecho y se cubren las espaldas. Un ejemplo: el desayuno lo recogen internos del módulo de funcionarios directamente de la cocina general, para así evitar que presos comunes escupan en el plato.

En la sala de televisión triunfan series como Prison Break o Sin tetas no hay paraíso. Casi siempre hay peleas por el mando. El patio es donde pasean para sentir aire fresco: un cuadrado "con lados de 25 zancadas" y altas paredes. "A pesar de todo, es el único lugar donde respirar. El día que llueve y no se puede salir, el ambiente en el módulo está mucho más caldeado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 01 de noviembre de 2008.

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