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Crisis financiera mundial | Efectos en la vida real

La economía española encara la recesión

El Banco de España calcula que el PIB cayó un 0,2% en el tercer trimestre - El retroceso pone fin al periodo de crecimiento más largo de la democracia

El Banco de España confirmó ayer que la economía se desliza hacia la recesión, empujada por la crisis financiera internacional. El organismo supervisor estima que el producto interior bruto (PIB) cayó un 0,2% en el tercer trimestre. Y que las probabilidades de que esta contracción vuelva a repetirse son muy elevadas.

Porque, como recalca el boletín de octubre del Banco de España, la evolución económica en el tercer trimestre es negativa pero aún no recoge la oleada más destructora de la crisis internacional. "El deterioro de la situación financiera a partir de la segunda mitad de septiembre, tras más de un año de persistente inestabilidad, desembocó en una grave crisis de confianza", subrayan los técnicos del banco central.

El supervisor avisa de "un ciclo bajista pronunciado y duradero"

La crisis financiera lastra el avance anual, que se queda en el 0,9% del PIB

La crisis se extiende ahora a los países emergentes y lleva a "un nuevo y sustancial empeoramiento de las perspectivas de crecimiento de los países industrializados". En síntesis, estos recientes acontecimientos hacen que "los próximos trimestres se afronten en un entorno de máxima incertidumbre y que se agudicen los riesgos de que la fase bajista del ciclo sea pronunciada y duradera". En el enrevesado lenguaje de los bancos centrales, es una nítida advertencia de que lo peor está por llegar.

Lo que parecía imposible hace apenas año, ahora es casi una certeza. El PIB avanzaba entonces a una tasa anual del 3,6% y el debate se centraba en la intensidad de la desaceleración. Pero la crisis financiera pisó el freno de la economía española hasta dejarla parada. Y, lastrada por un drástico ajuste en el mercado de la vivienda y niveles de endeudamiento históricos, empieza a retroceder.

Respecto al tercer trimestre de 2007 (es decir, en tasa anual), el PIB aún avanzó un 0,9%, según el Banco de España. Pero respecto al segundo trimestre de este año (en tasa intertrimestral), el valor generado por la economía española desciende y pone fin al periodo de crecimiento más largo de la democracia. No se vivía una caída desde la primavera de 1993, en el final de la última recesión de la economía española.

Esta estimación tiene que ser confirmada aún por el Instituto Nacional de Estadística (INE) dentro de dos semanas. Pero como subrayó el secretario de Estado de Economía, David Vegara, los cálculos del Banco de España "suelen ser bastante acertados" y apenas difieren de lo que luego publica el INE.

Para confirmar que la economía española ha entrado en recesión (según la definición más habitual, hay que enlazar dos trimestres con caída en el valor del PIB) habrá que esperar algo más, hasta los datos del cuarto trimestre. El Gobierno sostiene que sólo es una posibilidad, pero las cifras avalan que es más que probable.

Como refleja el Banco de España, "las condiciones de financiación a familias y empresas volvieron a endurecerse", aún antes de que la peor réplica del terremoto financiero ahogara el mercado de crédito interbancario y disparara la diferencia entre el Euríbor (referencia para los préstamos) y los tipos de interés oficiales.

El deterioro de la evolución económica se concentró en la demanda interna. Sobre todo, en el consumo privado (la mayor partida de gasto, con un peso cercano al 55% del PIB) y en la inversión residencial (el componente más dinámico hasta 2007).

Según la estimación del Banco de España, el gasto de las familias acusó un nuevo frenazo, con la tasa de variación anual del consumo "por debajo del 1%". Una circunstancia que relaciona con la debilidad de los indicadores de confianza, "en mínimos históricos" y las consecuencias del repunte de la inflación y del paro (se destruyó empleo por primera vez desde la recesión de 1993) en su renta disponible. Estos factores negativos apenas se vieron amortiguados, en opinión del banco central, por la deducción de 400 euros en el impuesto de la renta impulsada por el Gobierno. Y, el incremento de los salarios, que el Banco de España sitúa en el 4,5% y vuelve a considerar excesivo, apenas opuso resistencia.

En el caso de la inversión en viviendas, el Banco de España refleja que la disminución de la actividad "se va haciendo más pronunciada a medida que avanza el año", con caídas cercanas al 40% en las casas iniciadas. Pero el retroceso ya no sólo afecta a la construcción, sino que se extendería también a la industria. Sólo el sector servicios seguiría generando empleo y crecimiento aunque a ritmos cada vez más atenuados.

Por el contrario, el sector exterior dobla su aportación al crecimiento (de 0,3 a 0,6 puntos porcentuales), aunque se deba sobre todo al desplome de las importaciones, que reflejan así el parón en el consumo.

El Banco de España pone sordina a las previsiones del Gobierno (1,6% en 2008, 1% en 2009). Y centra su preocupación en el objetivo de déficit público (1,5% del PIB este año). "Estas estimaciones oficiales presentan importantes riesgos derivados de la incertidumbre que rodea al escenario macroeconómico".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de noviembre de 2008