Uno de cada 10 jueces es sustituto

La interinidad, una excepción según la ley, ha pasado a ser la regla en los tribunales

Una de cada 10 plazas de los juzgados y tribunales españoles está cubierta por un juez sustituto. Este colectivo, de unas 700 personas, lo forman licenciados en Derecho, la mayoría con cierta experiencia, pero con una formación inferior a la de un juez de carrera -que además de la oposición pasa un año en la Escuela Judicial y cumple nueve meses de prácticas-. Son los llamados a cubrir las bajas maternales, o por enfermedad o excedencia de los jueces titulares. También ocupan los puestos que dejan vacantes cuando son trasladados.

Su función, que según la ley debe ser "excepcional", se ha convertido en la regla. "Entre un 10% y un 15% de la plantilla está conformada por sustitutos", explica el magistrado Javier Martínez Lázaro, ex vocal del Poder Judicial. En algunas zonas, la situación es especialmente alarmante. En Cataluña, por ejemplo, 110 de las 691 plazas estaban cubiertas por suplentes a finales de 2007, según la presidenta del Tribunal Superior de Justicia de esa comunidad, María Eugenia Alegret. Cataluña, tradicionalmente, no aporta muchos jueces. Gran parte de los que ejercen allí provienen de otras comunidades y suelen pedir el traslado en cuanto pueden. Otras zonas con muchos sustitutos son el País Vasco, por el terrorismo, y Canarias, por su lejanía.

Muchos órganos están cubiertos permanentemente por suplentes

"Muchos órganos están permanentemente cubiertos por sustitutos que trabajan en ellos durante años", explica Mercedes Izquierdo, vicepresidenta de la Asociación de Jueces Sustitutos y Magistrados Suplentes. Tras conseguir que se les equipare en sueldo con el personal al que sustituyen, el colectivo reclama ahora que se le reconozca la antigüedad. Y no sólo a efectos retributivos, sino también para entrar en la carrera judicial a través del cuarto turno, el sistema previsto para dar acceso a juristas con experiencia.

Uno de los problemas con los que, según Izquierdo, se encuentran estos jueces es que están sometidos a las mismas restricciones que los de carrera. Cuando no trabajan porque no hay sustituciones, no pueden dedicarse a la abogacía ni a otra actividad privada, salvo a la docencia. Y en los lapsos entre sustitución y sustitución dejan de cobrar.

En esta situación tan precaria, estos jueces ponen cada día cientos de sentencias. Una de las causas de esta situación es, según los expertos, la incorporación masiva de mujeres a la carrera. Año tras año, las nuevas promociones cuentan con más mujeres que hombres -en la última, eran el 70%- que pasan a puestos de base con el consiguiente aumento de bajas maternales, enfermedades relacionadas con el embarazo o excedencias para cuidar de los hijos.

La ausencia crónica de titulares afecta al servicio debido al baile de personal, que implica que la documentación pase de un juez a otro con los consiguientes retrasos, cambios de criterio... "Los mayores problemas aparecen en los juzgados servidos por jueces, no por magistrados, en los que el titular pasa un año o año y medio hasta que pide el traslado o asciende a magistrado con el consiguiente cambio de destino", señala Martínez Lázaro.

En esa situación se encuentra el Juzgado de Nules (Castellón) que investiga al presidente de la Diputación Provincial, Carlos Fabra, un caso estudiado ya por ocho jueces, de los que cuatro fueron sustitutos. En el de Corcubión (A Coruña), donde se investiga el Prestige, el caso ha pasado por siete manos (tres sustitutos). En los juzgados de Coín (Málaga), cuatro jueces distintos han investigado ya la Operación Troya contra la corrupción urbanística en Alhaurín el Grande.

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