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Crisis financiera mundial | Los planes de salvamento

Suiza fortalece UBS con una inyección de capital y la compra de activos 'tóxicos'

El Estado controlará tras el plan el 9,3% de la mayor entidad del país

Suiza parecía estar al margen de cualquier acción de rescate en medio de la crisis financiera mundial. Sin embargo, tras varias semanas de reuniones secretas, al final ayer anunció que apuntalará UBS, el mayor banco del país. Un rescate valorado en casi 44.000 millones de euros que pasa por una inyección de liquidez y la compra de activos tóxicos a la que es la entidad europea más golpeada por las hipotecas basura. Credit Suisse, el segundo gigante helvético, anunció una ampliación de capital.

UBS recibirá 6.000 millones de francos suizos (3.499 millones de euros) del banco central del país. Además, transferirá 60.000 millones de dólares (44.780 millones de euros) en activos infectados por las hipotecas basura a un fondo especial, que estará totalmente respaldado y controlado por el organismo público. Según una nota enviada por la propia entidad, la finalidad de la acción es "tapar cualquier posible pérdida derivada de dichos activos", al tiempo que "reduce su balance y lo libera de activos contaminados".

La entidad trata de limpiar sus cuentas y de evitar la deserción de clientes. El mayor banco helvético es también el que mayor agujero sufre por culpa de las hipotecas basura. Ya le han costado 33.000 millones de euros en pérdidas y otros 24.100 millones en provisiones. Desde que estallara el pasado verano la crisis crediticia ha despedido a 9.000 de sus empleados. Ayer sus acciones perdieron un 4,93% de su valor.

"En estos tiempos de turbulencia queremos asegurar que hacemos todo lo posible para resguardar la solidez de nuestro banco. Estamos tomando medidas prácticas para eliminar la herencia de riesgo", explicó ayer su presidente, Peter Kurer. Sin embargo, Larissa Alghisi, portavoz del banco, matizó que no se trata de un rescate, ya que no se encuentran en "aprietos financieros". Según explicó, "se ha acordado una solución comercial en términos económicos".

Sea o no un rescate, tras la operación, por la que UBS venderá casi 3.500 millones de euros en pagarés convertibles obligatorios al Gobierno, el Estado controlará el 9,3% de la entidad una vez esos pagarés se conviertan en acciones. No obstante, el Gobierno no ejercerá los derechos políticos ni intervendrá en la gestión de UBS. Además, se espera que venda en el mercado los convertibles antes de que sean acciones, lo que ocurrirá en 30 meses.

En cuanto al fondo de activos tóxicos, al que UBS aportará hasta 60.000 millones de dólares de capital propio, será respaldado por el Banco Nacional Suizo mediante un préstamo sin aval de hasta 54.000 millones de dólares (40.300 millones de euros). Según UBS, cuando la transacción haya sido completada, su exposición a activos dudosos será "cercana a cero". Marcel Rohner, consejero delegado de UBS reconoció que "no hubiese sido posible encontrar inversores privados. Sólo la confederación podía hacerlo".

A la vez, Credit Suisse anunció una ampliación de capital de 10.000 millones de francos (unos 6.500 millones de euros). La entidad optó por recaudar dinero entre los inversores como el Gobierno de Qatar y la compañía Koor Industries de Tel Aviv.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de octubre de 2008