Los Reyes entregan en A Coruña las 22 Medallas de Oro de Bellas Artes

Antonio Banderas, Daniel Barenboim y José Tomás, entre los premiados

Incentivan "la sensibilidad, estimulan la inteligencia". El arte y la cultura en todas sus facetas, incluso las más sorprendentes, tienen "una insustituible capacidad de ampliar nuestros horizontes, de desarrollarnos en plenitud", son imprescindibles "para construir un mundo mejor, un mundo de libertad, de compromiso y belleza". Son palabras del rey Juan Carlos en la ceremonia anual de entrega a 18 artistas y cuatro instituciones de las Medallas de Oro al Mérito en las Bellas Artes que ayer acogió A Coruña.

Representantes de todas las instituciones y de la cultura gallega llenaron el Teatro Colón, y posteriormente, la carpa donde se celebró un cóctel, para una ceremonia anual que desde 1992 el Ministerio de Cultura celebra fuera de Madrid. En esta edición fueron distinguidas personas e instituciones de trayectorias, nacionalidades y disciplinas de lo más dispares.

Eregido en portavoz de los premiados, el actor español quizás más internacional, Antonio Banderas, reclamó a las nuevas generaciones, "en estos tiempos confusos y violentos", que refuercen el arte "como elemento integrador y de tolerancia".

El séptimo arte fue el más representado entre los merecedores de estas medallas de oro, ya que, además de Banderas, fueron condecorados la actriz Marisa Paredes y los cineastas Manoel de Oliveira y Antonio Isasi-Isasmendi. Destacaron también las artes del teatro, de la mano de la actriz madrileña Berta Riaza, o de la música, con el musicólogo romano Tomasi di Lampedusa, la mezzosoprano Cecilia Bartoli, el director de orquesta Daniel Barenboim y la pianista lisboeta María Joâo Pires.

Las artes plásticas, por el contrario, sólo fueron representadas en estos galardones por la figura de la galerista alemana afincada en Madrid Helga de Alvear. La literatura, de la mano del escritor y ex ministro Jorge Semprún; el baile, con la veterana bailarina y coreógrafa cubana Alicia Alonso; y el circo, con la funambulista catalana Paulina Andreu, fueron premiados junto al historiador murciano Alfonso Pérez, la cocinera y restauradora de Barcelona Carme Ruscalleda o el "matador de toros" José Tomás, como reza el decreto de concesión de la medalla de oro al Mérito en las Bellas Artes. Fueron premiados tres gallegos: la cantante Luz Casal, el modista Roberto Verino y la Asociación de Alfarería de Buño (Malpica). El monarca subrayó la "capacidad creativa" de la comunidad. "Es el espíritu de la pluralidad, de la España que sabe que tiene en su diversidad lingüística y cultural una de sus más grandes riquezas", insistió el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño.

Las unidades de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional y de la Guardia Civil y la Fundación Telefónica completaron el cuadro de los 22 galardonados.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

Lejos de mirar hacia atrás o rehuir del riesgo de "caer en la vanidad y la autocomplacencia", los artistas, rogó Banderas, deben mirar hacia el futuro. Y pidió a los nuevos valores que se armen de esfuerzo y trabajo para "evitar el éxito fácil". "El objetivo de un artista no es ser premiado, sino desarrollar su profesión con la mayor libertad", apuntó el actor, que recibió una de las ovaciones más cerradas en una ceremonia de entrega en la que los Reyes variaron el guión para acercarse a Alicia Alonso, que tiene dificultades para andar. Todo lo contrario de un ágil, activo y sonriente Manoel de Oliveira, quien se encogió de hombros cuando el ministro de Cultura, César Antonio Molina, recordó que cumplirá 100 años en diciembre.

Todos los premiados acudieron acompañados de sus familiares, aunque la presencia de la esposa de Banderas, Melanie Griffith, agarrada en todo momento del brazo de su suegra malagueña, acaparó todos los focos y atención. Muchos ciudadanos se apostaron ante el teatro y la carpa donde se desarrolló un cóctel para ver y vitorear a los invitados y galardonados.

GABRIEL TIZÓN

Una madre angustiada

Con mantilla y de negro riguroso, la reina Sofía amadrinó ayer la entrega de dos banderas de combate donadas por el Ayuntamiento ferrolano (18.000 euros) a las escuelas de especialidades de la Marina en Ferrol, Antonio Escaño y Esengra de la Graña, en un acto estricto y protocolario como símbolo "del tradicional y muy estrecho vínculo de esta noble ciudad naval con la Armada española".

La reina, que fue recibida por un grupo de escolares que agitaban banderines rojigualdos, desfiló ante las tropas y recogió de manos de la madre del cabo Jorge Miguel Gago Chao una carta donde la familia del militar expedientado por Defensa tras denunciar negligencias en el accidente de la fragata Extremadura, que en 2005 se cobró la vida dos marineros gallegos. La madre del cabo, Ángeles Chao, se dirigió a gritos a la Reina como "una madre angustiada" y fue interceptada por los servicios de seguridad.

Sin embargo, Doña Sofía se acercó para recoger la misiva en un gesto cercano que le mereció los aplausos del público, y escuchó la reclamación del regidor socialista Vicente Irisarri, que pidió la conexión ferroviaria al puerto exterior.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS