Entrevista:APERITIVO CON... JULI CAPELLA

"No hay diseño de izquierdas y de derechas"

-¿A la plancha, al natural?

-No, no, de lata; sin más.

Se retira con vientos contrariados el camarero. El diseño tiene esas cosas: este bar es "neotipical", informa Juli Capella (Barcelona, 1960), arquitecto y "enfermo" de eso, del diseño. "Se cogen las antiguas botas, los mármoles y la barra de latón que los reseguía, toda esa cultura del bareto-bodega, y se recrean con diseño", aclara el ahora autor de Made in Spain. 101 iconos del diseño español (Electa), miniaturista y ecléctico paseo desde los palacios (Loewe, silla Gaudí...) a las cabañas (botijo, fregona, el fusil Cetme...) del ingenio patrio.

Como mandan los cánones del aperitivo, la conserva es de berberechos, homenaje a uno de los objetos, casi invento peninsular desde que un navío francés embarrancó en Finisterre en 1840 y esparciera su innovadora carga ante los gallegos, que la han hecho suya en el imaginario colectivo. Envalentonado por los efluvios de mar que desprenden las notables piezas, Capella se ve capaz de a) encadenar su oficio con su pasión de 20 años en fichas ("Crear un edificio o una cucharilla es lo mismo: dar una forma para una función") y b) defender su iconoclastia ("Me han abroncado por poner el ¡Hola!, Lladró o el porrón, pero una ha creado un estilo gráfico, otro ha llevado la escultura a casa y el otro no vuelca y es fácil de coger. Es diseño pensado: están en el libro por su valor").

El arquitecto cataloga 101 diseños españoles. Lo mejor, la aceituna rellena y una aceitera

A berberecho por objeto, la cosa da: que si Gabriel Lluelles, el del Minipimer, también inventó el Citromatic; que la grapadora Casco es de unos fabricantes de revólveres reciclados en 1929; que las pastillas Juanola es lo que más se vende en farmacias tras las aspirinas... Lo que no aguantan son las cañas; así que, segundo agasajo: un fino, pero que sea Tío Pepe, el de la botella humanizada en 1935 con capa y sombrero andaluz rojos, otro icono. La cara del camarero es ya un poema. Tarda, pero tiene. ¿Demasiado kitsch el diseño español? "Tiene exceso de expresividad, es recargado y con tendencia a los colorines". Aun así, no duda en ponerle "un ocho de nota, pero no en comercialización y producción: ahí estamos en la cola".

Ante el berberecho de la vergüenza se imponen refuerzos. ¿Aceitunas rellenas?, "el mejor diseño español", según Oscar Tusquets. "No tenemos", dice el camarero. Quizá la decepción convoca al diseño engañoso: la jarra Latina (quema, se derrama, "pero está en el 90% de los bares") o el traje flamenco, vulgar bata que las gitanas engalanaban con faralaes. "Está la creación epidérmica, pero la estética me importa menos: el diseño ha de ser un proveedor de felicidad en la vida, la única herramienta que puede salvar el mundo".

Espoleado por esa frase, borra la españolidad rancia del toro de Osborne: "No hay diseño de derechas ni de izquierdas, sino apropiación de iconos". ¿Paradojas? "Ese toro lo creó Manolo Prieto, cartelista comunista, y la guitarra española es una catalanis inventio". Lanzado, corona la "insuperable" aceitera-probeta de Rafael Marquina y traza el futuro del sector: "Seguir fuertes en el mueble, pero abrirse a la electrónica: le falta la chispa del diseño español". No hay tiempo para más tapas, Despedida, pues. Y la cuenta. ¡Sopla! No hablamos del precio del diseño.

Bar Mut. Barcelona

- Dos cañas: 3 euros.

- Dos Finos Tío Pepe: 6 euros.

- Lata de berberechos: 19,90 euros.

Total (con IVA): 30,92 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 12 de octubre de 2008.