Reportaje:

"No tenía a nadie que me quisiera"

El Ayuntamiento de Ourense edita las memorias de una niña huérfana

"Ya no echo de menos a mi madre". Yaiza Moure ha cumplido 11 años pero sólo ha vivido cuatro. Los siete primeros los pasó en un ir y venir a internados "sola, con miedo y sufriendo". Ayer, arropada por el alcalde de Ourense, Francisco Rodríguez, y por su tía Vicky Moure, con la que vive desde los siete años, se plantó sonriente frente al mundo para presentar un libro que escribió con apenas ocho, una especie de diario de la liberación que redactó "para dejar de tener miedo y no pensar ya más en aquellas cosas".

Cosas como las que vivió con las monjas del último internado en el que estuvo. "Me mandaban hacer la habitación, lavar los platos, los servicios y barrer el patio, pero yo era tan pequeña que no podía con la escoba y me hacía daño. No tenía a nadie que me quisiera". Yaiza ha puesto el punto final a la miserable experiencia de sus primeros años (fue abandonada por su madre al nacer, sin conocer a su padre y con unos abuelos y tías que no pudieron hacerse cargo de ella) y posa para las fotos agarrada a uno de los 200 ejemplares de su libro Ahora soy una niña feliz, que ha editado el Ayuntamiento y que se distribuye gratuitamente por todos los colegios orensanos. "No sólo el AVE y las grandes infraestructuras son importantes, hay otras como ésta de gran trascendencia y que además llenan a uno de satisfacción", dijo el alcalde en el acto de presentación.

Yaiza, de 11 años, narra su triste vida en internados para poder olvidarla
La publicación se repartirá en los colegios orensanos gratuitamente

El regidor se ha subido, con la tía de la pequeña y con el profesor de Psicología de la Universidad de Vigo Camilo Brandín -a quien Yaiza llama abuelo-, al carro de la rebeldía. "Tuvimos problemas para estar aquí [en la rueda de prensa] porque Protección de Menores no nos dejaba", comenta el psicólogo. Y acto seguido hace ejercicio de autoridad, con el consentimiento de la tutora de la pequeña: "Pues claro que puede salir la niña en las fotos", sostiene Brandín contraviniendo la recomendación del servicio de Menores. "¿Acaso no salen en primeros planos los niños que anuncian los pañales o los que anuncian los potitos? ¡Pues sólo faltaba!".

Brandín está detrás de la recuperación de la pequeña, a tenor de lo que Yaiza cuenta en su libro. En la presentación de la publicación, el psicólogo arremete contra el sistema, contra los libros de fantasías -"ese Harry Potter volando en una escoba"-, contra la "hipocresía de la sociedad" y contra el poder religioso. También contra los departamentos de la Xunta que no quisieron subvencionar el libro de la pequeña. "Nos dijeron que la norma no permite subvencionar casos individuales, así que hay dinero para las fiestas, pero no para una niña que escribe un libro", protesta el profesor.

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"Esta niña vivió rodeada de las miserias humanas y sin ayuda de nadie porque no era rentable. Ella no cree que con un pez y con un pan puedan comer 50.000 personas". Ahora la llaman "de los programas basura" de las televisiones, pero Brandín y la tía tutora de Yaiza ponen el grito en el cielo y aseguran que jamás la llevarán a los platós. "Luchamos para editar este libro porque tenía como finalidad subir su autoestima. Esta niña estaba sola y triste en la vida".

"Escribí esto para no tener más recuerdos en la cabeza", explica Yaiza, quien deja clara su decisión de olvidar el pasado, al que sólo alude brevemente en el libro, y anuncia que a partir de ahora seguirá escribiendo, pero para contar sólo la normalidad de los últimos años al lado de su tía. Vicky asegura que intentó sacarla de los internados mucho antes. "Pero no me la daban por mi situación laboral", explica, "tuve que luchar mucho para tenerla conmigo y estoy muy satisfecha, porque desde entonces está bien".

"Ahora soy feliz, me dicen que estoy siempre riendo, que tengo cara de risa", comenta en el prólogo de su pequeño libro de relatos, escrito con un solo dedo tecleando el ordenador y con los textos organizados por sus profesoras del colegio. Y para saldar cuentas con el pasado duda entre ser enfermera, fisioterapeuta o maestra de niños pequeños "para tratarlos bien".

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