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Reportaje:

Un diálogo con el espectador

La Bienal de Arte Contemporáneo de Sevilla se lanza a las nuevas tecnologías

Una miríada de células gigantescas se alza sobre el cielo de Sevilla con la insolencia de una imagen de ciencia ficción o la intensidad de las elucubraciones de un filósofo de la Irlanda medieval. The Morning Line es el "anti-pabellón" creado por el estadounidense Matthew Ritchie para la tercera edición de la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Sevilla (BIACS), que se inaugura hoy.

La obra de Ritchie incluye un sistema que se relaciona con su entorno a través de sonidos e imágenes que cambian en función del espectador. Diversas teorías conectaban en la Antigüedad el firmamento con la música. El movimiento de las estrellas se ajustaba, así, a determinadas proporciones musicales. La teoría de la música de las estrellas influyó en las ideas de filósofos y poetas durante siglos. Y su latido se perpetúa en esta obra de Ritchie, que aspira a convertirse en la corona de una BIACS que, bajo el título de youniverse, invita a sumergirse en un mundo en el que las fronteras se diluyen bajo el soplo de las nuevas tecnologías.

Granada se suma a la muestra para explorar la tecnología andalusí

La BIACS, que concluirá el próximo 11 de enero, tiene su sede principal en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), en la Cartuja de Sevilla. Además, la BIACS tiene otra sede en el Palacio de Carlos V, situado en la Alhambra de Granada. Un total de 170 artistas procedentes de todos los continentes -de países como Egipto, Australia, Japón, Reino Unido, India, Hungría o Argentina- se introducen en el magma de una contemporaneidad que se renueva al hilo de cada avance científico. Decenas de propuestas artísticas, tecnológicas y arquitectónicas bullen entre certezas, inquietudes y vacilaciones.

Youniverse ilustra una voluntad de diálogo con el público, de integración entre el artista y el espectador. Antonio Machado escribió mucho sobre la necesaria exigencia de comunión con los semejantes para completar una vida plena. La BIACS lanza ese mismo desafío al animar al público a dar fin a cada obra. Una instalación, una videocreación o una escultura se transmutan, de esta manera, en un universo de propuestas.

Además, la BIACS se resguarda bajo el legado de otro gran escritor, en este caso José Ortega y Gasset. Peter Weibel, comisario y director artístico de la BIACS, recordó ayer las célebres palabras de Ortega: "Yo soy yo y mi circunstancia". Estas mismas palabras adornan la pared del CAAC junto a una vídeo-instalación del coreano Sun-Myung Choi y la escultura sonora interactiva Greetings, del estadounidense Stephan von Huene. Y a partir de ahí las salas del CAAC despliegan nudos de imágenes que se agitan bajo focos luminosos. La nanotecnología, la ingeniería hidráulica, la poesía de las máquinas del pasado, la arquitectura experimental y las aplicaciones técnicas que buscan proteger el medio ambiente trazan un laberinto por el que asoman hilos de luz y explosiones de oscuridad.

Weibel insistió en que "el monopolio de la creatividad ya no es parte de los artistas". Weibel integra, junto al coreano Wonil Rhee y la francesa Marie-Ange Brayer, el equipo artístico designado para programar los contenidos de la BIACS. Weibel, que es director general del Centro para el Arte y la Tecnología de Karlsruhe (Alemania), señala como un objetivo esencial de la BIACS "la democratización del arte".

Sevilla ofrece, aparte del CAAC, otros espacios a la BIACS (Aeropuerto de San Pablo, Estación de Santa Justa, Reales Alcázares, Parque de los Perdigones y Pabellón de Europa). La incorporación de Granada a la BIACS busca explorar los orígenes de la ciencia y la tecnología de Al-Ándalus. Estaba previsto que Córdoba se sumara a la BIACS. La falta de presupuesto lo impidió.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de octubre de 2008