Referéndum en Ecuador

Ecuador vota nuevas reglas de juego

La Constitución impulsada por el presidente Correa refuerza el papel del Estado

Ecuador aprobó ayer por una amplia mayoría la nueva Constitución que el presidente, el izquierdista Rafael Correa, impulsa para "refundar" el país y redefinir las reglas del juego. En medio de un amplio desconocimiento del texto, más de nueve millones de ecuatorianos -incluidos 140.000 empadronados en el exterior- estaban llamados a votar. La proyección del voto realizada por la organización privada Participación Ciudadana daba un 63,2% al sí, un 28,6% al no, un 1% de votos en blanco y un 7,2% de nulos. Los sondeos a pie de urna reflejaban una mayoría del de entre el 66% y el 70%. Correa calificó la victoria como "aplastante".

La duda era si la región de Guayaquil, el motor económico y feudo de la oposición, cuyos líderes aspiran a la autonomía, avalaba el proyecto, que dará al Estado mayor control sobre los sectores económicos estratégicos. Los sondeos mostraban una victoria del sí, pero sin llegar al 50%: Cedatos le daba el 49,9%, frente al 44,8% de noes, mientras que según la empresa SP Investigación y Estudios, el logró el 47,3%, frente al 42,8% de rechazos.

La oposición abandera el autonomismo desde Guayaquil

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"Hoy Ecuador ha decidido por un nuevo país", afirmó el presidente desde Guayaquil, su ciudad natal, a donde viajó para esperar los resultados y desde donde llamó a la "unidad". "Ésta es la confirmación de esa revolución ciudadana que ofrecimos al pueblo en 2006", dijo en referencia al año en que ganó las elecciones.

Cada mesa de votación contó con la presencia de centenares de militares, observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA), de la UE y organismos privados. La Ley Fundamental, de 444 artículos y 30 disposiciones transitorias redactados en ocho meses por 130 asambleístas, en su mayoría del movimiento oficialista Alianza País, debe ser aprobada por, al menos, la mitad más uno de los votantes.

El referéndum había vuelto a enfrentar a las dos figuras más influyentes de la política ecuatoriana: el presidente, Correa, y el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, líder de la oposición. Nebot había advertido a sus seguidores que se retiraría si se ratifica la norma, que juzga contraria al autonomismo que impulsa. "Si gana el no habrá la fuerza moral, cívica y democrática para hacer respetar nuestro desarrollo", sostuvo durante la campaña.

"Nebot es prepotente, soberbio y separatista, claramente oligarca; representante de los grupos opresores", le contestó Correa. El Gobierno alertó que una victoria del no en Guayaquil podría abrir un pulso parecido al desencadenado por las regiones autonomistas de Bolivia.

Nebot interpretó los resultados de los sondeos en su ciudad como un rechazo a la Constitución, al no alcanzar los síes el 50%. Pero aseguró que respeta el "triunfo" del y se declaró abierto al diálogo al asegurar que es un "hombre civilizado". "Él [Correa] ha hecho una propuesta, su partido ha hecho una propuesta, que es la que acaba de triunfar y yo respeto ese triunfo", dijo en la televisión local Teleamazonas.

Respondía así a Correa, que también se mostró dispuesto poco antes a dialogar con el alcalde, a la vez que hizo un llamamiento a la concertación nacional sobre la base del nuevo marco jurídico aprobado por la población.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 28 de septiembre de 2008.

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